lunes, 11 de junio de 2012

ACTO DE VALOR, mi crítica en la web de ACCIÓN

 Reconozco mi pasmo absoluto ante esta película de reclutamiento que parece concebida con dos objetivos principales: 
1: Arrastrar a la juventud norteamericana a los cuarteles, que parece ser el objetivo del 90 por ciento de las producciones bélicas estadounidenses, aunque a ésta se le nota más. 
2: Meternos  al resto de los ciudadanos del planeta el miedo en el cuerpo, porque cualquier día te puedes levantar a mear a media noche y descubrir que tienes un soldado de los SEAL debajo de la cama, justo entre el orinal y las zapatillas (nota: si todavía tienes el orinal debajo de la cama, es que el retrete debe pillarte lejos o has visto demasiados capítulos de Amar en tiempos revueltos: ¡modernízate, campeón, y búscate una casa con retrete para ti solo!). 
El objetivo número uno parecen haberlo tenido medio cumplido, porque en Estados Unidos esta película ha tenido una buena taquilla, de manera que lo mismo consiguen llenar los cuarteles de aguerridos jóvenes estadounidenses dispuestos a darlo todo por la patria, quizá ligeramente confundidos pensando que esto de salvar el planeta ejerciendo como brazo armado de la CIA (lo que El Semanal de ABC de ayer ha denominado en un reportaje sobre este cuerpo especial de la marina estadounidense Pistoleros de Obama) debe de estar tirado, porque en la película es muy parecido a jugar un videojuego. 
Eso me lleva a hacer un chiste fácil con la frase promocional, que reza: "Esto no es un juego", replicando, "No, esto es un videojuego". 
El objetivo número 2 también lo han conseguido plenamente. Tan plenamente que me han espabilado, tal como comento en la crítica de la página web de la revista Acción. Porque la película puede verse como: 
a/ una de acción y tiritos y reclutamiento, y sales del cine silbando el himno de los Estados Unidos, con la mano en el pecho y desfilando dispuesto a apuntarte aunque sea en el cuartel de los Boy Scouts más próximo, ansioso por ponerte un uniforme... (la historia del reponedor de supermercado que consigue convertirse en un francotirador será verdad, no lo niego, pero personalmente me suena a chufla a la vez que me resulta altamente intimidante). 
b/ un alegato en toda regla a favor de la función como "policía del mundo" de los Estados Unidos y el derecho inalienable de los SEAL a dar una patada en la puerta donde les salga de la punta del glande pasándose por el forro del escroto la soberanía nacional de todo aquello que no sea territorio norteamericano. 
 
Así que vale, me han dado ganas de apuntarme a un cuartel (no se asusten, soy demasiado viejo para eso), pero no por espíritu militar, sino porque ver a estos tíos de los SEAL viajando por el mundo, pisoteando territorio ajeno a  placer y liándola parda a tiros donde les da la gana me ha acojonado tanto que creo que de repente le tengo un enorme afecto al ejército español, al ejército francés, al ejército alemán, al ejército portugués, italiano... Vamos incluso a la Policía Montada del Canadá, la Guardia Suiza del Vaticano y la Policía Municipal que se pasa por mi barrio... Cualquier uniforme que esté entre mi persona y estos pájaros. 
Mi pregunta es la misma de siempre: vale, ellos vigilan, pero ¿quién vigila a los vigilantes?
Ustedes me dirán: ¡Hombre de Dios! ¡Parece mentira que sea usted periodista! Naturalmente la fornida y saludable Democracia norteamericana. Que es a toda prueba. 
¿A toda prueba?
De repente me sorprendo pensando en la  la caída de la República en la antigua Roma, la película Siete días de mayo y en lo que decía un personaje de La niebla: más o menos que aquí todo el mundo es muy civilizado hasta que llamas por teléfono en una urgencia y no asoma el hocico ni la policía, ni la ambulancia, ni los bomberos.
Eso por no hacer memoria y ponerme a pensar en ¿Nixon? ¿Reagan? ¿George Bush Jr.?... ¡Chuck Norris!
Que vale, Arnold Schwarzenegger no puede ocupar la Casa Blanca, pero Sarah Palin, Chuck Norris y Sylvester Stallone sí.
Analizado todo ello, si no les importa prefiero que quienes decidan si me van a dar una patada a la puerta de casa y me van a poner una metralleta en el gañote o no sean los gobernantes y fuerzas de seguridad de mi país. Que son como son, pero son de aquí.
Es una manía que me ha entrado de repente.
Para ser más claro, me escama que Acto de valor ponga a estos tíos armados hasta los dientes a pasearse por medio mundo, por donde les da la gana, habilitados por el sagrado deber de, como dicen en la película: "vigilar mientras los demás duermen". 
Eso lo dicen en la película del reponedor de supermercado reciclado en francotirador con el dedo en el gatillo. 
Ya me vigilo yo solito, gracias, o en todo caso puestos a vigilarme que me vigilen los míos, no los ajenos. 
Ahora bien, propongo un trato: si los Estados Unidos dejan vía libre para la entrada en su territorio, armados hasta los dientes, a efectivos de la Brigada de Infantería Ligera Paracaidista (BRIPAC, nosotros también tenemos siglas, toma ya), la Legión (incluyendo a la cabra) o los Regulares, yo muy a gusto dejo entrar en mi barrio a los SEAL para que paseen la metralleta.
Faltaría más. 
Resumiendo: que las películas de caballería de John Ford están muy bien y tal, pero en el cine. 
Más sobre la película en la página web de Acción:  http://www.accioncine.net/reportajes/criticas-proximos-estrenos/1490-acto-de-valor-xxx.html
Por cierto, me he apostado una comida con el jefe a que esta película tenía miga, interesaba y el comentario iba a proporcionar visitas, así que ya podéis aparecer por allí en manada. 
Jefe, tú lo llamarás juego sucio: yo lo llamo guerrilla. 
Así que: Fuenteovejuna y todos a una. 
Y dicho todo esto voy a fabricarme una mochila de fuga con lo imprescindible no sea que por todo lo que he escrito acaben mandándome a los SEAL de visita cualquier noche de éstas.






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