lunes, 28 de mayo de 2012

SONRÍA, SI LE QUEDAN GANAS... CON EL TENEDOR DEL LADO OSCURO

Ayer domingo iba en el metro con mi señora y me tropiezo con el siguiente cartel pegado en un papelillo amarillo de esos adhesivos



 Y me digo: ¿escribo lo que pienso debajo o no lo escribo? ¿Escribo que no me da la gana echarme una sonrisa aunque sea gratis porque  ir sonriendo por la calle sin motivo me parece una gilipollez?
Al final opto por pensar que cada cual puede escribir lo que le salga de las ínfulas sin que llegue otro menganito a enmendarles la plana picando además en el mismo cebo como un besugo, por poco que me guste el mensajillo. Me recuerdo que vivimos en una "demoniocracia" y tal, y tal, y tal, bla, bla, bla... 
Y dejo el papelillo tal como está. 
Además mi mujer, que es más sensata que yo, no me habría puesto buena cara si de repente desenfundo el bolígrafo y me pongo a hacer literatura de puerta de retrete en un vagón de metro. 
Así pues, dejo pasar la oportunidad. 
Pero, amigos, luego me arrepiento. 
¿Por qué?
Pues porque me paso a merendar en un local de la Puerta del Sol, de esos de franquicia, y me enchufan el siguiente tenedor, recién salido de cualquiera se arriesga a averiguar dónde, con más mierda encima que el picaporte de una trapería o el sobaco de un cuervo, elijan ustedes. 
Cosecha de roña de primera calidad, oigan. 
Casi doy en pensar que deberían habérmelo cobrado como extra por toda la cantidad de suciedad que incluye el cubierto. 
 Naturalmente no se me ocurre pinchar nada con él, pero sí se me ocurre que podría haber colgado una foto del sospechoso objeto justo debajo del cartelito de ¡Sonríe! ¡Es gratis! y recomendar al autor/a del mismo que intentara sonreír metiéndose eso en la boca. 
Sospecho que con esto de la crisis el personal anda dando cada vez menos palo al agua en el curro, el que todavía lo tiene, por pura amargura y porque hay dos haciendo el trabajo de tres o cuatro. 
Y las consecuencias empiezan a ser alarmantemente visibles.  
En cuanto al tenedor, barajo varias teorías sobre su lugar de procedencia pero todavía no me he decantado por el lado oscuro de la Fuerza de George Lucas o por la Disformidad de las novelas de Warhammer 40.000... 
Si llego a alguna conclusión al respecto les mantendré informados. 
¿Me creen si les digo que estuve a punto de traerme el tenedor a casa para meterlo en una urna antirradiactiva de la Payáncueva y añadirlo a mi frikiteka?
Al final me conformé con la foto.





No hay comentarios: