domingo, 13 de mayo de 2012

ROMA A MANO ARMADA (1976), de Umberto Lenzi

 ¡A tortas por la vida!
Así va el comisario Leonardo Tanzi de la brigada criminal de Roma que interpreta Marino Merli en esta entretenida pelicula de Umberto Lenzi, un veterano artesano del cine de género italiano que tocaba todos los palos narrativos con desigual acierto y solvencia.
En este caso le salió una película muy representativa de los miedos urbanitas de mediados de los sententa, entre los que destacan atracos a bancos, violaciones, secuestros, todo ello salpicado con el saber hacer de un villano impecable que para sí quisiera cualquier película, Moretto, el jorobado con bufanda y metralleta, al que da vida Tomás Millian. Resultado: otro personaje esencial de la galería de este actor cubano establecido como estrella del cine de género italiano. Millian riza el rizo echándose sobre los hombros un personaje aparentemente secundario, de antagonista, con el que, como solía, se come con patatas al protagonista a base de talento y caricatura.
Millian era un peligro, un depredador para todos los empanados cariacontecidos que le pudieran poner por delante, y aqui lo demuestra nuevamente.
Aparece en pocas escenas, pero se queda con la película para él teniendo una cuarta parte del metraje del que dispone Merli.
Y eso que a Merli le dan un papel que parece pensado para Charles Bronson en el peor día de cabreo de su vida.
A torta limpia durante todo el metraje.
Pero Lenzi, que por veterano y fogueado en el asunto no era tonto y acumulaba experiencia, hace truco y le deja toda la parte final a Millian para que se luzca en una persecución metralleta en mano con tiroteo final incluido.
Y así el cubano vuelve a llevarse el gato al agua.
Si buscan corrección política, busquen en otro sitio.
Si buscan estado de derecho, busquen en otro sitio.
Aquí el CSI, la búsqueda de pruebas, lo de leerle los derechos a los detenidos y no echar la puerta abajo a patadas sin tener orden judicial, no vale.
Lo que sí hay es mucha aplicación del razonamiento maquiavélico que afirma que el fín justifica los medios, las víctimas deben ser vengadas, ojo por ojo, diente por diente, torta por torta y a freír puñetas el código penal.
Una de las películas más burras que he visto en su descaro a la hora de vender el reparto de leches como ejercicio de mantenimiento del orden y garantía de la seguridad ciudadana.
Vamos que Tanzi es una especie de cruce entre Torrente y el Juez Dredd con algunas gotas de Bud Spencer, pero con las pintas de galán de fotonovela de las que llenaban el revistero de las peluquerías de señoras de los setenta o ser la estrella masculina de un culebrón con nombre compuesto, Leonardoluisdelosdolores, o algo por el estilo.
A pesar de eso, te lo ponen como una máquina de repartir leches, el hombre, y el encargo le viene un poco grande, la verdad. Para estos menesteres se las ingeniaba mejor Franco Nero, o Gianni Garko.
Algo empanao se queda en algunos momentos.
La película no es de las mejores del poliziesco italiano, pero sí es una de las más divertidas, siempre que uno no sea fanático de tomarse en serio lo que básicamente es sólo evasión y no le de un ataque de nervios cuando vea cómo Tanzi se pasa el estado de derecho por el forro del escroto, claro.
El asunto hizo taquilla, porque se fabricaron una especie de saga con Merli repitiendo de poli reparte tortas en plan Carlitos Bronson italiano en Nápoles violenta, de ese mismo año. 
Así que a pares las tortas y a pares las peliculas.


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