lunes, 14 de mayo de 2012

LA SOMBRA DE LA TRAICIÓN, mi crítica en la web de ACCIÓN

 
Richard Gere siempre he ma caído bastante gordo, la verdad. Vamos que me cae mal. No me simpatiza, como suele decirse.
Al principio no me caía del todo mal. Hizo Días del cielo, Yanquis, American Gigolo, dirigida por el talentoso y neurótico Paul Schrader... ¡Con un tema de Blondie! Call Me... Con Deborah Harry... Por cierto, que acabo de tropezarme con una foto de esta mujer vestida de conejita que no viene a cuento pero voy a meter igualmente a modo de incentivo visual.
Ahí va. 

No me digan que no estaba maja. 
Volviendo a Gere, le puse en la lista negra por chulo cuando hizo Oficial y caballero, uno de los productos de reclutamiento más falsos del cine norteamericano empeñado en llegar los cuarteles de pringadillos que se creen las películas como si fueran la vida real y luego al llegar al cuartel no se encuentran a Debra Winger.
Siguió con Vivir sin aliento, un remake chungo de Al final de la escapada de Godard, me fastidió Cónsul Honorario y Cotton Club por caerme gordo, por no hablar de otros pestiños suyos como Rey David...
Total, que no levantó el vuelo de mi lista negra ni cuando hizo con Kim Basinger Atrapados sin salida, una de las películas de policías menos creíbles de la década de los ochenta, aunque fuera entretenida...
Gere empezó a redimirse con su papel de cabronazo con pintas en Asuntos sucios, un policíaco muy bueno de Mike Figgis, y aunque luego volvió a tocarme las narices con esa abominable variante del cuento de la Cenicidetan con puta incluida que es Pretty Woman y se metió en el embolado intragable de convertir la vida de un enfermo mental en una fábula Disney en Mr. Jones y se dejó enredar para convertir en El primer caballero las leyendas artúricas en una postal del Hollywood de los noventa, me lo pasé bien viendo Las dos caras de la verdad, El laberinto rojo o Chacal, y disfruté como un marrano viendo cómo le ponía los cuernos Diane Lane en Infiel (¡toma ya, por macarruzo!).
Con la edad el tipo me ha ido cayendo mejor.
Sigo sin tragarme la movida esa que se trae con el Dalai Lama,  pero cada uno es libre de creer en lo que le de la gana, siempre que no se dedique a sacarle el corazón al prójimo para contentar a los dioses, o similar.
Y ésta película, La sombra de la traición, me ha parecido un retorno muy curioso al cine de espionaje con claves de miedo a la infiltración propio de la Guerra Fría que resulta muy interesante para reflexionar sobre este retorno de las claves de la intriga estilo años setenta.
Más ideas en la crítica que he publicado en la web de Acción: http://www.accioncine.net/reportajes/criticas-proximos-estrenos/1435-la-sombra-de-la-traicion-xxx.html




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