domingo, 20 de mayo de 2012

LA ISLA DE LOS HOMBRES PECES (1978), de Sergio Martino: LOS HOMBRES PESCADILLA OKUPAS EN LA ISLA DEL DOCTOR MOREAU

 El otro día el amigo Timy me pilló leyendo una novela del ciclo La Herejía de Horus, Warhammer 40.000 (no se impacienten, seguramente pueda matarla hoy mismo y haré el post correspondiente en cuando la termine), y me dijo algo así como: "¡Te estás matando leyendo esto!"
Y yo pensé, así con un jarrote decerveza de por medio: ¡Pues si supiera éste la película de mazmorra que estuve viendo el fin de semana pasado!
Y la película era (aquí redoble de tambores, por favor... gracias): ¡La isla de los hombres peces!
Dirigida en 1978 por Sergio Martino, joyita del cine mazmorrero atroz que viene a ser una especie de copia de La isla del Doctor Moreau y un anticipo de Humanoides del abismo, tomando prestado al hombre-pez de La mujer y monstruo, más conocido como el Monstruo de la Laguna Negra...
El cine italiano setentero siempre a la caza de éxitos de taquilla rebañados de las producciones anglosajonas, más potentes en mercados internacionales merced a sus más poderosas redes de distribución, decidió meterse a saco que atraco en el asunto de las islas con seres extraños y los besugos humanoides.
En 1977 Don Taylor había dirigido una nueva versión de la novela de H.G. Wells La isla del doctor moreau, que a pesar de tener al gran Burt Lancaster como protagonista no consiguó emular los logros de la versión de ese mismo libro que había dirigido en 1932 Erle C. Kenton con el título de La isla de las almas perdidas.
Así que mezclando la idea de H.G.Wells y añadiendo algunos detalles pillados al vuelo de la novela La sombra sobre Innsmouth de H.P. Lovecraft, los guionistas de La isla de los hombres peces demostraron que podían meter en el mismo argumento además la leyenda de la Atlántida, que ese mismo año se reflejó también en la película Los conquistadores de Atlantis, dirigida por Kevin Connor. Y de todo ello sacaron uan peripecia de aventuras con toque fantástico y de terror, que para no dejarse nada fuera también tenía un volcán en erupción y un "mad doctor" interpretado por un Joseph Cotten que ponía cara de estar preguntándose: ¿QUÉ DEMONIOS HAGO AQUÍ? ¿CÓMO ME DEJÉ METER EN ESTE LÍO?
Si lo dudan, atentos al siguiente vídeo.
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¿Vale? Pues eso.
Total, que el señor Cotten no estaba solo en el reparto. Ficharon también al británico Richard Johnson, al que habíamos visto en peliculas como La casa encantada (adaptación de una novela de Richard Matheson) o la épica Kartum (junto a Charlton Heston y Laurence Olivier) y que tras esta película fue fichado otra vez como villano, o similar, por Lucio Fulci en Nueva York bajo el terror de los zombies, nuevamente en un trasunto del Doctor Moreau, pero en esa ocasión sustituyendo hombres-bestias no por hombres-peces, sino por muertos vivientes.
Johnson es el malo de la película. Así en plan James Mason pero en clave más modesta. Muy competente, eso sí. Da credibilidad al resto de elementos que lo rodean.
Y para completar la jugada: Barbara Bach, un sex-symbol del momento, que dicho sea de paso aparecía en el cartel enseñando más carne de la que enseña en toda la película, así que más de uno y de dos, incluido un servidor, se llevó un chasco al ver lo recatada que nos había salido de repente la chica Bond de La espía que me amó... 
Y, bueno, luego están los peces.
Las estrellas de la película... Vean, vean...
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Impresionantes, ¿verdad?
Los hombres-pescadilla, a los que mi compinche Telly Chavalas se ha empeñado en llamar también hombres-jureles (él sabrá por qué, debe ser una preferencia ictiofílica que le aqueja, o algo por el estilo), son un puñado de extras disfrazados de besugos hiperdesarrollados que caminan a dos patas y reparten leña a los humanos que se les ponen por delante.
En un momento parecen ir a desarrollar un rollito erótico-festivo curioso con Barbara Bach, pero los guionistas no tuvieron agallas para tirar por ese camino y fabricarse su propia versión de King Kong cambiando el gorila tamaño XXXL por una banda de besugos humanoides salidos empeñados en montarse una orgía con la fémina de la película, tal y como sugería el cartel y nos imaginamos los adolescentes con la hormona disparada que fuimos a ver la película...
Pero ahí estaba Roger Corman para recoger el testigo. 
El mismo Roger Corman que se ocupó de ejercer como productor ejecutivo en la versión doblada norteamericana de este largometraje y quedó tan contento con la idea de convertir a los hombres-peces en protagonistas que produjo Humanoides del abismo en 1980 (otro clásico del cine de mazmorra que ya he comentado en estas mismas páginas), protagonizada por una banda de ictiosapiens en pleno ataque de celo reproductor empeñados en copular a toda costa con las hembras humanas.
Normalmente eran las películas europeas las que resultaban más atrevidas a la hora de copiar los modelos anglosajones, pero aqui resultó ser al revés.
Curioso.
Por cierto, antes de que aparezca algún analista tendencioso del "filme", aviso: en la siguiente escena el hombre pez no ataca a este señor presa de un ataque de cuernos porque el individuo parece preferir perseguir a Barbara Bach antes que acariciarle las escamas. 
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3 comentarios:

Kill James Cameron dijo...

Pero Payan por favor, como fuiste capaz de guardarte esto? Ademas en compañia de quien estabamos... esto habria sido un caramelo. La proxima vez menos hablar de la marvel y mas del ataque de los hombres peces!

Miguel Juan Payán dijo...

Tomo nota,llevaré la secuela, La reina de los hombres peces... memorable...

Kill James Cameron dijo...

Esperare impaciente! Otra cosa. Solo decirte que el otro dia revisioné La Casa de Bambu (del gran Sam Fuller) y me di cuenta que en esa tambien el Robert Ryan siente una atraccion homosexual, hacia el personaje de Robert Stack. Clarisimamente ademas.