sábado, 12 de mayo de 2012

¿BLOG DESAPARECIDO? 100 PREGUNTAS QUE HACERSE ANTES DE 2013

Esta mañana he descubierto que el ordenador me va algo más lento de lo habitual, que no puedo abrir la ventana de la Payáncueva para que entre algo de fresco porque la tengo bloqueada con un montón de libros, que tengo que escribir tres críticas para la web de la revista en la que trabajo, que todavía no he devuelto los dvd de la bibliioteca que debería haber devuelto el jueves...
Muchos sujetadores que desabrochar para tan poco pulpo. 
Así que recordé que ayer lancé una moneda al aire para decidir por qué camino en las sendas del Metro me acercaba al Expomanga 2012... como muestra de que hay que entregarse a la casualidad, el destino o como ustedes lo quieran llamar.
Un conocido mío lo denomina "la Providencia". Y le he visto lanzarse en triple salto mortal al vacío de las gestiones cotidianas de un evento pertrechado únicamente con esa armadura.
Tranquilos: salió ileso.
Se celebró el evento.
Aunque yo creo que la Providencia, así, con mayúscula, está para otras cosas.
Así que como creo que no se trata de hacer muchas preguntas, sino de hacer las preguntas adecuadas, he decido dar comienzo a esta serie de cien preguntas que pienso hacerme antes de que acabe el año 2012.
Espero que me ayuden a ser un poco menos gilipollas.
O a confiar más en el destino, la Providencia, la casualidad... y preocuparme menos por todo. 
Ahí va la primera: ¿Qué pasaría si mañana por la mañana -o para el caso dentro de cinco segundos- descubriera que mi blog ha desaparecido?
Fácil: me dedicaría a otros asuntos.
¿Volver a empezar de cero otro blog?
Ni de coña.
Empezaría con otra cosa.
O me dedicaría a cualquier otra de las ochocientas manías, aficiones o como ustedes las quieran llamar que me reclaman desde mi escaso tiempo de ocio.
 De manera que si desaparece su blog, no se preocupen: será que el destino les tiene reservadas otras ocupaciones, o simplemente que ya les toca cambiarse de carril.
No soy partidario de invertir en proyectos que no producen del mismo modo que no me gusta estar en sitios donde no me aceptan.
¡Como si no hubiera proyectos, ocupaciones o personal en el que invertir el tiempo, las ilusiones, las energías que a uno le queden o similar!
Cuando algo se agota o te lo agotan, lo mejor es ir como las langostas a otro sitio...
Así que si mañana -o dentro de cinco minutos-, este blog desapareciera, ya digo: me dedicaría a otra cosa.
De momento, aquí seguimos. Y la intención de seguir se mantiene. Pero como la tecnología se me ponga brava, lo mando a freír puñetas. 







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