sábado, 28 de abril de 2012

VEEP, CAPÍTULO 1: UNA COMEDIA MUY RECOMENDABLE

 Aprovechando mi dolor de oído y el combinado de Ibuprofeno y tostada que me he metido esta mañana, me he puesto delante de las córneas el primer capítulo de la serie Veep, estrenada el pasado 22 de abril en Estados Unidos por la HBO. Su creador es Armando Ianucci, escocés de ascendencia italiana que ha trasladado la fórmula de éxito que aplicó en la televisión británica a la serie The Thick of It (2005), una sátira de la clase política que puede hacerse extensiva a figuras de la clase política de todo el planeta y comprensiblemente suele encontrar buena acogida entre unos espectadores que en su inmensa mayoría están ya hasta las mismas narices de aguantar la incompetencia de algunos gestores de la cosa pública. Clavar la daga en los políticos y su manera de desplegar una nociva forma de esnobismo que intenta encubrir la manifiesta estupidez de muchos de ellos, fue la fórmula de las serie The Thick of It trasladada también a su paso al cine en formato de largometraje, la desternillante In the Loop (2009). El paso lógico era hacer el camino completo y desembarcar con esa fórmula en la política norteamericana.
Y así es como llegamos a Veep (2012), una comedia con muy mala leche que no sólo hace sátira descarnada de la manera en la que se comportan y pueden llegar a meter la pata los políticos, sino que al ser una serie de HBO puede emplear el lenguaje y la parodía más brutal con mayor libertad sin encontrarse atada a las condiciones de la emisión en abierto, constituyéndose en un auténtico espectáculo de humor ácido que seguramente hará las delicias de los seguidores de la brillante serie El ala oeste de la Casa Blanca.
Por simplificar de algún modo la fórmula aplicada por Armando Ianucci en este caso y también en sus series antetriores, podríamos decir que allí donde El ala oeste de la Casa Blanca nos enganchaba por la eficacia, dedicación y compromiso de sus personajes principales, humanizados a pesar de encontrarse en el epicentro de las instancias del poder, Veep nos atrapa por mostrar a otros personajes en situación similar manifestando con desatada pasión el mayor grado de imbecilidad e incompetencia del que somos capaces los seres humanos.
La fórmula es infalible. Por tomar como ejemplo las creaciones de cómic del gran Ibáñez, es como darle a Mortadelo y Filemón una misión imposible y ponerles de compañero al profesor Bacterio, el Botones Sacarino, Rompetechos y Pepe Gotera y Otilio. Todos ellos, o sus equivalentes, en el mismo paquete de incompetencia supina y concentrados en la oficina de una vicepresidenta de los Estados Unidos a la que nadie toma demasiado en serio y a quien el cargo le viene claramente muy grande.
Risas aseguradas. O por lo menos una buena colección de sonrisas.
Navegando entre al estulticia que la rodea, la vicepresidenta Selina Meyer, interpretada por Julia Louis-Dreyfuss, intenta sobrevivir al día a día de sus obligaciones sin meter la pata más de lo imprescindible, pero considerando que está rodeada de un puñado de inútiles encabezados por su jefa de gabinete Amy Brookheimer, encarnada por la guapa Anna Chlumsky, cualquier cosa puede suceder en cualquier momento.
Y sucede, claro, porque para eso está la teoría del caos.
Muy divertida y adictiva, como todas las series de Ianucci.

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