sábado, 7 de abril de 2012

PUÑO DE FURIA, CONTACTO MORTAL: EL BISABUELO DE BRUCE LEE, CÓMO LIGAR CON EL KARATE, CÓMO OPERAR LA MIOPÍA CON LAS YEMAS DE LOS DEDOS Y EL PAQUETE DE SEIS DE FRED WILLIAMSON

 ¡Una gozada! Mucho peor de lo que me temía o esperaba cuando le eché el ojo en uno de los comederos de DVD infumable que suelo frecuentar y tiene abundancia deeste tipo de material abyecto, pura escatología cinematográfica, una deyección audivisual en toda regla que revigoriza mis córneas de coprófago cinematográfico.
No se la recomendaría ni a mi peor enemigo. Estoy convencido de que esta mierda tiene que ser una venganza contra alguien.
Lo dicho, una gozada para quienes, a modo de relajación, consumimos este tipo de material infumable para echarnos unas saludables risas.
Verán ustedes, es que el asunto no tiene desperdicio. Como coleccionistas de todo tipo de mierdas audiovisuales ya les digo que ésta es de primera clase, y deben creerme.
En la explotación del fenómeno de Bruce Lee, la denominada bruceploitation, uno ha visto de todo, pero pocas tan torpes como la que nos ocupa.
El caso es que de partida podría haber sido interesante. Bastaría con que hubieran dejado al pobre Bruce Lee en paz limitándose a filmar los combates del campeonato que sirve como marco y pretexto para todo el largometraje. Eso sí, poniendo las cámaras mejor, y varias cámaras, porque tal como lo han hecho no se ve un carajo. Imposible  disfrutar ni siquiera ese combate estrella de la noche entre Louis Neglia y John "Ciclón" Floor. 12 rounds de Full Contact y no nos ponen más que trozos de dos o tres apretando el acelerador para llegar a un k.o. por patada que ni siquiera podemos ver en condiciones. Muy lamentable. Si tienes en la película a los tíos que anuncias en los títulos de crédito de apertura, aprovéchalos, carajo.
Aunque la mayor parte de la noche de karate en el Madison Square Garden de Nueva York se dedica a combates de exhibición como el que nos propone ese teatrillo con los "ojos" de un contendiente volando por los aires que nos muestra una de las escenas más chispeantes de la película y me ha recordado por un lado los "combates" de lucha libre de la WWE  televisiva y por otro que han querido sacarme los ojos en dos ocasiones, las dos atacando por la espalda, y una de ellas cuando acababa de ver una película casi tan mala como esta... pero esa es otra historia.
Además de proponernos su propio método para operar la miopía sin láser, a yema de dedo, que se dice, esta maravilla de título tan prometedor Puño de furia, contacto mortal, que si nos ponemos creativos lo mismo podría valer para una película de porno extremo, nos aporta un impagable momento "cómico-erótico" con uno de los astros de la blaxploitation, Fred Williamson, el más chulo de los héroes negros del cine de acción que hacía furor en las sesiones continuas de programa doble de los años setenta. Ojito al cuidado diálogo entre los personajes: literatura fina, fina, oigan.  ¡Que "chispa" tiene el chiste de las cervezas!


  
Luego tenemos la oportunidad de conocer ¡al bisabuelo de Bruce Lee! ¡Campeón de la espada samurái! ¡En China! No sale ni una sola katana, todo lo que aparecen son sables y piedras, muchas piedras, pero de katanas nada de nada. Pero, a éstas alturas del baile, ¿a quién le importa la coherencia? Deben haber pensado que  decir "espada samurái" les vendía mejor la moto que "sable chino", así que tira millas y seguro que no se dan cuenta. 
Lo que viene siendo tomar al espectador por gilipollas.
 
Y hablando de tomar al espectador por gilipollas, ¡no se pierdan la imitación que hace el "sacaojos" Bill Louie del legendario Kato, el personaje interpretado por Bruce Lee en la serie El avispón verde! Es una de las dos lecciones de cómo ligar con el karate que nos ofrece la película.
 
Pero no se vayan todavía. Les queda ver la otra lección de cómo ligar con el karate que nos ofrece en esta maravilla (no olviden el título: Puño de furia, contacto mortal) el gran Ron Van Clief, que junto con Bill Louie se ha ocupado además de la coreografía de los combates mostrados (es un decir, los han filmado fatal y no se ve casi nada interesante) en esta película. Ahí les dejo con el bueno de Ron y no se pierdan la carita que pone el pavo al final cuando la rubia se pone tierna...
Impagable joyita de cine chungo, de verdad. De lo peorcito que tengo en mi coleccion. Y sólo me costó 50 céntimos.
Eso sí, casi me da vergüenza ponerla en la etiqueta de Bruce Lee. El Pequeño Dragón se merecía otro homenaje. Esto es lo peor que he visto en bruceploitation.

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