domingo, 29 de abril de 2012

LOS VENGADORES: DE GORILA A GORILA, LA CONTESTACIÓN A LAS HORDAS DE AGUAFIESTAS GAFAPASTAS

Era perfectamente consciente de que mojarme tanto a favor de Los Vengadores me iba a poner en la tradicional y previsible tesitura de hacer frente a las hordas de aguafiestas gafapastas y los trolls de las cavernas intelectualoides que no se enteran de nada.
            Pero también sabía que no iban a tardar mucho en darme la oportunidad de darme el gusto de regalarles una reflexión sobre cómo juzgar con objetividad una película.
            Me he mojado tanto con Los Vengadores y le he cascado cinco estrellas en mi crítica para la página web de la revista Acción porque cuento las cosas como las veo. Si las películas me gustan, las defiendo e intento explicar por qué. Si no me gustan, procuro no ser inncesariamente hijoputa dándoles leña porque intento no olvidar que ahí está metido el trabajo de mucha gente, y a veces incluso las ilusiones. Pero tampoco voy a engañar a quienes se toman el trabajo de echarle un ojo a lo que tecleo, así que si no me convence intento explicar por qué y no pasarme mucho en plan sabihondo.
Eso sí, cuando sale el típico sobrado metepatas, troll de las cavernas o presumido mamoncete intelectualoide y gafapasta que quiere guiarnos a los demás por la senda de la cultura,  me tomo esto de replicar al personal como un deporte.
Por eso en esta ocasión he decidido desenfundar yo primero y hablar antes de que asome el hocico algún iluminado comentando cualquier soplapollada sobre lo imbécil que soy por defender una película como Los Vengadores.
            Para ello he planteado una hipótesis. Imaginemos que he leído a más de uno en las redes sociales tirando alegremente del epíteto para descalificar a los que no piensan como él, y encima en plan nenaza, escribiendo algo así como: “idiotas”, “inmaduros”, “os detesto”... Esos epítetos que a mí me suenan más flojeras, como flácidos y blandurrios.
            Es una hipótesis, conste. Tranquilos. Que nadie tire todavía de los ansiolíticos.
            Trabajando sobre esa hipótesis, he pensado que sería buena cosa jugar a bajar del burro o tirar de la banqueta al interfecto, blanco anónimo de mi réplica. 
Así no ofendo a nadie que no se quiera ofender, y de paso si alguien se da por aludido puedo esgrimir aquello tan socorrido de: “quien se pica, ajos come”. 
Vamos con ello, pues. 
Empezaría dejando de lado los epítetos y aclarando: que a la gente le guste o no Los Vengadores no define si son más tontos o más listos que tú, cretino (¡Mira! Cretino ya me suena mejor que “idiotas”).
            ¡Nenaza!
            Lo que ocurre es algo mucho más simple: que la gente va al cine simplemente a que le hagan pasar un buen rato y a escaparse de la realidad.
Así que, en mi opinión, la gente es más lista que tú, tontoloscojones.  
            Si alguien normal y suficientemente responsable y capaz para no gastarse pasta en algo que no sabe lo que es, se mete a ver Los Vengadores, no espera ver El séptimo sello de Bergman, ni El desierto rojo de Antonioni, ni Extraños en el paraíso de Jarmush, ni Rocco y sus hermanos de Visconti, ni Garganta profunda con Linda Lovelace degustando glandes (o comiendo pollas, como prefieras) antes de encontrarse a sí misma y convertirse en militante feminista.
            Si alguien va a ver Los Vengadores… simplemente espera ver Los Vengadores, tonto del culo.
            Y cuando acaba, como ha ocurrido en algunos cines, incluso aplauden porque les han dado lo que esperaban.
            Lo que esperaban.
Luego está el que va a ver películas como Los Vengadores para darle leña y quedar bien ante… ¿Ante quién? ¿Quién va a aguantar a un gilipollas que haga eso?
            ¡Ah! Ya, vale, lo pillo: otro/a gilipollas.
            Es cierto: siempre hay un roto para un descosido.  
             Dentro de su liga, su corral, su tribu, su subgénero o como te salga de los cojones calificar y ordenar la clasificación taxonómica que corresponde, Los Vengadores es de cinco estrellas.
            Si me la comparas con, por ejemplo, Taxi Driver o Toro salvaje… (¡!) Bueno, entonces yo diría que se te ha pirado la pinza, te has convertido en una copia mala del Doctor Moreau de H.G. Wells y quieres poner a copular a un camello con una liebre, y ver qué sale.
            ¡Guarrillo!
            Y encima dirás que es en beneficio del progreso de la ciencia.
            Pues ya te aviso que lo que sale no es el camelloliebre ni la liebrecamello, es una foto tuya con orejas de burro y rebuznando como la montura de Sancho Panza.
            Cada película debe ser juzgada según sus logros dentro del área, familia, tribu, subgénero, intenciones, corral o barrio a que pertenece.
            Insisto: si voy a ver Los Vengadores no espero ver Roma ciudad abierta de Rossellini.
            Sería una putada. Quemaría el cine.
            Lo mismo que si me meto a ver Roma ciudad abierta y me ponen Los Vengadores sin avisar.
Lo que pasa es que algunos hacéis truco para despistar y ganaros los cinco minutos de fama en ese púlpito para difundir obviedades que son las redes sociales. De paso llevando la contraria a la mayoría podéis jugar a ser “alternativos”, “independientes”, “no-abducidos”…  Se trata de soltar a bocajarro lo que todos ya sabemos, pero nos importa un huevo y parte del otro porque hemos ido al cine a pasar un rato entretenido, simplemente.
            Porque además digo yo que hay que ser muy gilipollas para pensar que una película te va a cambiar la vida, te va a arreglar la vida, te va a ayudar a lidiar con los problemas de la vida o va a aumentar tu sabiduría y conocimiento… sobre la vida.
            La vida se aprende, se aguanta y se pelea viviendo, no pagando un puñado de euros para sentarte cómodamente en una butaca a ver cómo viven sus falsas miserias unos personajes de ficción.
            No, coño, el cine no está para eso. Si de vez en cuando una película consigue cambiarle la vida a alguien, es por casualidad y a título individual, en unos espectadores sí, y en otros no. Y eso ocurre por cómo vive el espectador la experiencia de ver esa película. No es algo que se pueda “fabricar”, no se lo puede plantear el director como objetivo ni es mérito de la película, sino de la situación que esté viviendo el espectador en ese momento.
            Vivimos en un país libre, o eso nos han dicho, así que puedes opinar y decir que no te gustan Los Vengadores. Lo que no puedes es menospreciar en plan prepotente a otra gente a quien sí le ha gustado la película. Y mucho menos permitirte la osadía de insultarles pretendiendo quedar como “el sabio” de la tribu, soltando obviedades. 
             Eso es pedante, majete. Puede que te consigas algún polvete viajando por la vida con la maleta de cartón podrido del intelectual incomprendido, pero tú ya sabes que el truco no cuela con todo el mundo. Por eso hay mucha gente que no te hace ni puñetero caso.   
            Sepas que ahora me voy a enchufar un disco de Angelus Apatrida a tu salud. Thrash Metal de estos tíos de Albacete para limpiar el alma de la prepotencia sobrada. Lo podría hacer igual con un disco de Bach… pero ahora mismo no me sale de los cojones.
            ¡Hala! Vete a gorilear palabras por ahí, a ver si algún otro primate te hace unas pajillas.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Enorme artículo.
Nada mas que decir.

Pons dijo...

Impresionante.
Te quiero tio.

iName dijo...

Bien dicho, profesor.
Aunque personalmente yo defiendo que no hay diferencia entre las películas que considero las mejores y mis favoritas.
Vi Los vengadores el sábado y me encantó, pero eso también quiere decir que la considero una gran película, independientemente de su género o del tipo de público que busca.
La brillantez, equilibrio y agilidad de su guión o la fluidez, elegancia y espectacularidad de su puesta en escena pueden estar en los mismos términos que los elementos de películas más "serias" o más "clásicas". :)

Miguel Juan Payán dijo...

Por cierto, antes de que salga algún listo a corregir, lo de afirmar que voy a dejar los epítetos de lado y liarme a atizarle epítetos a mi hipotético blanco es coña, sarcasmo.
Por si algún gafapastillas no lo pilla,pillara o pillase...

unifersal dijo...

Cualquier persona con inteligencia normal sabe que peliculas como por ejemplo "la lista de Schindler" buscan el reconocimiento academico como los Oscar, y que peliculas como Los Vengadores buscan taquillazos y recaudacion. Sabiendo esto, uno no intenta comparar unas con otras porque seria absurdo... si ambas cumplen sus objetivos, entonces la pelicula es un exito. No hay mas. Lo que pasa es que hay personas que intentan meter a todos los filmes en el mismo saco...
A mi Los Vengadores me encanto. Queria accion, efectos especiales y humor. Y lo tuve con creces. Fue mas de lo que esperaba ver. Excepto una cosa que no me gusto nada. Ojo que voy a hacer spoiler no sigais leyendo:
cuando hieren de muerte al agente que aparece en las pelis de iron man y thor que los va fichando, en su ultimo aliento de vida va y suelta un chascarrillo? no me jodas! eso es lo que no me gusta de hollywood
pero es un detalle. La peli es pa no esperar el dvd e ir a verla de nuevo