jueves, 26 de abril de 2012

LOS VENGADORES. CLAVE 2: NOSOTROS TENEMOS UN HULK

 
Tal y como le dice Tony Stark a Loki en uno de los a avances promocionales de la película: "Nosotros tenemos un Hulk".
Es decir: Joss Whedon tiene un Hulk. El primer Hulk realmente convincente de los tres que se han asomado a la pantalal grande hasta el momento.
Al cine no le ha resultado nada fácil entenderse con el personaje del gigantesco Mr. Hyde verde de la Marvel, y fracasaba en desarrollar sus versiones de Hulk, aunque se mostrara competente en recrear el personaje de   Bruce Banner.
En la primera película, Hulk (2003) de Ang Lee, Eric Bana hizo un buen trabajo como el científico rociado con rayos Gamma. Pero en el momento en que se convertía en Hulk era un dibujo animado instintivamente rechazado por los espectadores que habían visto al personaje del gigante encarnado por Lou Ferrigno con más modestia de tamaño pero más credibilidad física palpable por el ojo humano que la de la criatura desarrollada por ordenador.
Siempre he pensado que la película de Ang Lee se llevó más palos de los que merecía. 
En la segunda película, El increíble Hulk (2008), de Louis Leterrier, Edward Norton construyó un Bruce Banner muy creíble e interesante, pero nuevamente en el momento de la transformación aparecía el muñecote verde, no el verdadero Hulk.
En medio de las dos, otra película totalmente ajena a las adaptaciones de la Marvel, pero no a las adapataciones del cómic al cine, cayó en el mismo pozo: la recreación del personaje monstruoso por la vía del ordenador no funcionaba. Me refiero a La liga de los hombres extraordinarios (2003), adaptación muy ligera y floja, si bien que entretenida a ratos, del cómic de Alan Moore (no me extraña que este tipo odie el cine, aunque me atrevo a aventurar que seriá curioso ver una adaptación de sus cómics con agallas en manos de gentes más atrevidas, como David Cronenberg o Rob Zombie), el director Stephen Norrington tropezó también con lo que podríamos denominar "el síndrome Hulk" en la transformación del Doctor Jekyll en Mr. Hyde.
Frente a todos estos intentos de transformar al hombre en monstruo, Wheddon ha sido más listo y ha entendido que la clave no hacer que un actor se convierta en dibujo animado por ordenador en un momento determinado, sino que el dibujo animado por ordenador se convierta en el actor.
Y luego aplicar el sistema de Ridley Scott con el bicho de Alien, que era un eco del sistema de Spielberg con el escualo de Tiburón: el bicho mejor que se vea poco, lo justo, hacia el final, sin pasarse y siempre en movimiento entre muchos otros elementos visuales, en el caos.
Los Vengadores ha conseguido así el mejor Hulk del cine, con un Mark Ruffalo que ha humanizado el personaje, apartándose de la versión más "Shakespeare" que le obligaron a interpretar a Bana (parecía que iba a arrancarse a decir: "Ser o no ser... " de un momento a otro), y de la automitificación por el camino del Método Stanislawski y al estilo De Niro/Actor´s Studio que se empeñó en aplicar a su construcción de Banner el amigo Edward Norton (éste parecía que iba a ponerse a charlar de los rayos Gamma dentro de un taxi con Marlon Brando y Rod Steiger, en plan La ley del silencio).
No. Ruffalo simplemente hace algo muy complejo: humanizar a Banner como nunca antes lo hemos visto en una pantalla grande, acercándose y mejorando la versión televisiva de Bill Bixby, que consiste en dar vida a una bomba humana a punto de estallar en un agente del caos.
Y,dicho sea de paso, con todo el sentido del humor socarrón y cabroncete que les faltó a las dos versiones anteriores.
Nada de tragedia shakesperiana. Nada de Actor´s Studio.
Simplemente un pobre tipo que está muy jodido porque dentro de él lleva el caos.
Así es como Los Vengadores pueden decir que tienen un verdadero Hulk. Un Hulk que incluso cuando se transforma sigue teniendo los rasgos del rostro de Mark Ruffalo... y alguna que otra de sus canas.

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