miércoles, 25 de abril de 2012

FRINGE, TEMPORADA CUATRO, CAPÍTULOS 18 Y 19

 
Gozada total y grandes alegrías las que le está dando la serie Fringe a sus seguidores en el tramo final de esta cuarta temporada tras habernos asustado con aquel pepino romántico que nos metió, y critiqué todo indignado, hace unas semanas.
Esta noche he visto los capítulos 18 y 19 y no me cabe la menor duda de que esta serie es una de las mejores propuestas de ciencia ficción que nos ha llegado de la factoría de J.J. Abrams, con diferencia respecto a otras de sus creaciones.
 
Por un lado en el capítulo 18, con el viaje de Walter (John Noble) al mundo alternativo no sólo nos dieron el gustazo de reencontranos nuevamente con Olivia B, que siempre es un placer (está claro que los maquilladores se han currado más el atractivo de Anna Torv en el mundo alternativo, aunque no cada vez nos creamos menos ese pelucón rojo que le ponen a la pobre mujer), sino que además permite desvelar la incógnita de lo que ocurre con la conspiración del Broyles alternativo (Lance Reddick) ejecutando las órdenes de David Robert Jones (Jared Harris). Es uno de esos capítulos que podrían haberse saldado como de tránsito pero en realidad contribuyen a mantener el tema de la continuidad planteado para la temporada.
 
Pero la gran sorpresa ha llegado con el capítulo siguiente, que abre un montón de perspectivas y plantea numerosas preguntas jugando la baza del viaje en el tiempo de algunos de los protagonistas de la serie, Walter y otros, a un mundo del futuro, en el que han ocurrido una serie de acontceimientos relacionados con los vigilantes que han convertido el futuro en una dictadura digna de George Orwell en 1984. Es un paso adelante en ese "futuro Terminator" al que me refería cuando ataqué el capítulo del pepino romántico, y que nos mostraron en el desenlace de la temporada tres. Ahora finalmente se van permitiendo acercarse a ese momento, en el futuro, con Peter Bishop encontrando un personaje clave en esa posibilidad del año 2035, incorporando una nueva clave esencial de protagonismo que desatasca definitivamente la serie y permite explorar otras posibilidades de manera muy imaginativa, con un arranque con a base de texto que recuerda tanto Terminator como el principio de Blade Runner, y con una nueva cabecera.
 
La ucronía y al distopía se dan la mano en este capítulo 19 que incluye además un cameo de otro personaje muy querido por los seguidores de la serie y queda con final abierto y nos acerca a un desenlace de la temporada que se promete tan espectular e intenso como en temporadas anteriores, o posiblemente incluso más. Ojo además al destacado protagonismo que le han dado a Walter Bishop en estos últimos capítulos, potenciando un personaje que había sido un tanto desperdiciado y andaba algo perdido en esta temporada.





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