viernes, 13 de abril de 2012

FRINGE, TEMPORADA 4, CAPÍTULO 16

 
En el capítulo 16 han orientado el rumbo de la serie y vuelve a ser lo que era, con el retorno del puercoespín gigante, la mutación controlada en plan homenaje a la novela La isla del Doctor Moreau, de H.G. Wells, y la intriga como tema central, sin preocuparse tanto del rollete sentimentaloide y el lloriqueo de Peter Bishop y Olivia Dunham. La serie recupera además uno de los temas que más la acercaban a los planteamientos algunos de los mejores capítulos de Expediente X, a la que me ha recordado mucho. Más intriga, más acción, algo más de humor con Walter Bishop volviendo por sus fueros disparatados y Peter escondiendo el juguete magnético cuando aparece Broyles...
El ritmo y la solvencia de este capítulo demuestran que la serie tiene posibilidades de progresar sin estancarse, siguiendo el mensaje de este capítulo, "Nada es lo que parece", que bien podría ser el lema para marcar el camino al que deberían aspirar en los capitulos siguientes y hasta el final de temporada.
Además está ese final abierto con las jaulas, impecable, que permite soñar con posibles flecos a desarrollar que tienen muchas posibilidades.
En definitiva un volantazo y un cambio de rumbo que rectifica el pepino romántico que nos habían metido en el capítulo anterior.
Y con esos bichos tan curiosos, esas patas de araña gigante asomando...
Muy sugestivo. Casi me han hecho ilusionarme como cuando era chaval ante las posibilidades argumentales que ofrecen esas imágenes.
Si son listos, a partir de ahora todo puede suceder.

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