lunes, 12 de marzo de 2012

LA TIERRA DE LA MUERTE. DE REGRESO A CASA (DEATHLANDS: HOMEWARD BOUND, 2003)


Cine de mazmorra cien por cien, serie Z producida para la televisión y rodada en 16 mm en 2003 en Ontario, Canadá: La tierra de la muerte. De regreso a casa (Deathlands: Homeward Bound), dirigida por Joshua Butler, que también la editó. No querría dejar ni un gramo de arte perdido en el suelo de la mesa de montaje, el buen hombre. Y en el reparto: Traci Elizabeth Lords. Sí, la Traci Lords que fuera estrella del porno y luego, haciendo uso de su pleno derecho a hacer otras cosas, se ha decantado por aparecer sobre todo en producciones de ciencia ficción, ganándose incluso su momento de estrellato televisivo entre los aficionados al género por su papel en las serie First Wave.

Ayer me tropiezo el dvd de esta adaptación de la novela de ciencia ficción postapocalíptica Deathlands, de James Axler, una serie de novelas de la que se han publicado un buen montón de entregas desde 1986. La película se rodó como episodio piloto de una posible serie para la televisión. Estaba a 1,50 euros en uno de mis comederos habituales. No pude resistirme. Me llamó la atención que hubiera un montón del mismo título que no estaba en el mismo sitio hace dos o tres días, cuando pasé por allí, y que además las cajas estuvieran nuevecitas, como recién salidas de fábrica. Nada de segunda mano. Aquí la distribuyó Universal, así que no sé si es que les sobraron tantas copias que ya no sabían qué hacer con ellas y las han saldado, o es que tiene tan buena salida que las siguen editando… Vaya usted a saber. El asunto no me interesa tanto como para seguir investigándolo ni creo que nos vaya a sacar a ninguno de la crisis económica o similar, así que simplemente lo dejo ahí como curiosidad, y sigo comentando lo que me parece esta curiosa criatura del zoológico de la serie sub-Z, esto es, la que va más allá de la serie B, pega un salto de Hulk hasta el final del abecedario y casi se queda sin hueco en el que acoplarse porque es francamente inclasificable, de mala y al mismo tiempo de curiosa, porque algunas películas pueden ser las dos cosas.

Es lo que he dado en llamar aquí Cine de Mazmorra, un término que se me ocurrió por aquello de que disfruto este tipo de joyitas tirando a infumables en la payancueva.

Ésta por ejemplo tiene algunas cosas curiosas y otras francamente hilarantes. Por ejemplo Traci Elizabeth Lords intrepretando a una Lady Macbeth que parece pasada de anfetas, algo así como un Shakespeare histriónico de las cavernas. O algunas frases muy representativas de lo que podríamos llamar filosofía de retrete, del estilo de la que algunos y algunas se gastan también en sus reflexiones en Facebook, Twitter y otras redes sociales, en plan salmodia con tufo a libro de autoayuda robado del frenopático más cercano. Un ejemplo: “No puedes huir de lo que eres ni de lo que has hecho”, le dice a la Lady Macbeth de Traci el prota, interpretado –es un decir- por Vincent Spano, un personaje que es tuerto y lleva un parche, supongo yo que a modo de homenaje o imitación de Plissken, el Serpiente, personaje al que diera vida Kurt Russell en 1997: Rescate en Nueva York. El hombre del parche parece ser un intento de imitar a Plissken y al Mad Max de Mel Gibson, pero tiene poco pan esa tostada para untarle la mantequilla, y no nos la tragamos ni con doble ración de café bien cargado.

Otra frase para la historia que escupe el hombre del parche después de cargarse a unos cuantos antagonistas: “Se trata de nosotros o de ellos, nena”.

¡Toma ya! ¡Nena!

Los diálogos están más o menos a ese nivel, con otras joyitas de lo absurdo como la esgrima verbal envenenada que se marcan el protagonista y el antagonista:

- Eres más retorcido de lo que me imaginaba.

- No consiento que vengas aquí a insultarme.

Ni Tennessee Williams, oiga. ¡Qué dominio de la chispa en el diálogo! No sabe uno se van a matar presas del odio fratricida que se supone les enfrenta o sólo van a tirarse de los pelos.

Todo esto servido con abundante ración de histrionismo, poca credibilidad en el mano a mano verbal, y con el espíritu dramático de esos trozos de las películas porno en los que están vestidos y hablando antes de despelotarse y empezar con la faena.

Eso sí, visualmente agresiva, con sangre a chorro, frecuentemente demasiado chorro, porque más que salir de las venas parece que han abierto un grifo de jugo de tomate.

Dejando de lado lo absurdo y a ratos hilarantes –como la curiosa forma de pintarle el pelo al mutante, en plan rubio pollo de bote-, tiene algunas otras cosilla más curiosas. Por ejemplo me ha recordado aquellas películas italianas de los años setenta y ochenta, la saga de Los guerreros del Bronx, que no obstante eran más entretenidas, o el puntito sadomaso que se gasta el personaje de Traci Lords con el prota encadenado… Y sobre todo el aire de fábula salida directamente de las páginas de las revistas pulp de los años treinta.

A ver, lo que me ha llamado más la atención es que junto a sus absurdos, inconsistencias y chapuzas, la película es en otros aspectos una especie de torpe homenaje de la narrativa pulp. Viene a ser una traducción de las características generales de la misma, con despliegue visual violento y referencias sadomasoquistas, con frases simples y macarrillas, con personajes bidimensionales, acumulación de acción por la acción. El lenguaje visual de la película, brusco, entrecortado, con filtros rojos, cortes tajantes, etcétera, es un buen reflejo del tipo de estrategias para contar de los relatos del pulp y la novela barata. Otro tanto ocurre con algunos trucos de montaje. La mezcla de entornos y géneros, western, ciencia ficción, aventuras medievales, también es un eco del pulp. Por no hablar de los propios personajes, incluyendo los caníbales, los mutantes, los mestizos, los cerdos mutantes devoradores de hombres (a los que creo que no les sacan todo el partido que debieran…), la caza del hombre, tema recurrente en el fantástico, y el rollito apocalíptico (la historia se sitúa en 2084, años después del destrozo provocado por un holocausto nuclear).

Todo ello bañado con lo que el director de fotografía, Bruce Worrall, denomina “surrealismo de alto contraste con colores muy densos”. Y esa es otra característica curiosa de la película, desde el punto de vista técnico: presume de ser la primera producción para televisión rodada totalmente con película reversible, que según el director de fotografía: “tiene mucha garra con los colores primarios, haciendo la imagen más vibrante con una gama tonal más reducida, dando al conjunto una apariencia de cómic”.

Ese juego con los colores alude también a las portadas de las revistas y novelas pulp. No es casualidad, sino toda una pista sólida para hacernos una idea de cómo traducir la película, que el protagonista tenga como libro de cabecera una novela pulp escrita por un tal Floyd Thursby, nombre de uno de los personajes de la célebre novela de Dashiell Hammett, El halcón maltés, una de las mejores del pulp, que apareció publicada por primera vez por entregas en cinco partes en una de las revistas más rerpresentativas de esa corriente de literatura popular, Black Mask.

De manera que, vale, no es una joya del séptimo arte sino una frikada muy gorda, pero tiene algunas cosas curiosas y toda una historia detrás y una legión de fans en lo referido a la saga de novelas que la inspiran (y que voy a empezar intentar conseguir para echarles un vistazo).

La añado a mi lista de Cine de Mazmorra.

1 comentario:

Anónimo dijo...

jajajajajaja, es usted grande señor payan.