viernes, 23 de marzo de 2012

HOMELAND, CAPÍTULOS FINALES


Esta noche he terminado de ver lo que me quedaba de la serie Homeland en plan maratón. En el capítulo siete llega finalmente el giro que vuelve a situar a los personajes en un nuevo punto de partida, como si Homeland se reescribiera a sí misma una vez que pasa su ecuador para llegar a un desenlace de alta tensión en los capítulos finales en el que consigue que como espectadores ya estemos tan desorientados como la propia Carrie. Dicho sea de paso, reparen en cómo utilizan la música de la cabecera sólo una vez, en el capítulo once, penúltimo, en un momento clave para la protagonista que transcurre en la casa de Carrie, junto con su hermana y su padre, y pone punto final a ese capítulo. Además le permite a Claire Danes lucirse aún más si cabe como actriz de lo que ya se ha lucido en la serie hasta el momento. La inquietante música de la cabecera no vuelve a aparecer. Y al final nos dejan más claro que esta es la historia de Carrie. Reparen también en que realmente no le vemos la cara a la niña más que en el principio de la cabecera, luego ese rostro se muestras más esquivo. ¿Representa Carrie al locura de toda una nación atenazada por el miedo desde hace diez años? Todo el desarrollo de la primera temporada de Homeland y su desenlace indican que por ahí van los tiros.Esquivan con astucia la trampa de enredarse con argumentos que no aportarían nada nuevo o interesante a lo que ya nos han contado. Van directos a los asuntos que interesan, con un planteamiento táctico ejemplar que permiten a los guionistas librarse de los personajes lastre –el capitán, la terrorista norteamericana, la mujer de Walker…- de manera elegante, coherente, para entrar en la recta final ligeros de equipaje y totalmente centrados en lo esencial. Sólo por esa labor de poda ya sería notable el trabajo de desarrollo del arco argumental que nos propone Homeland, pero además tiene la habilidad de no caer en la trampa de agotar, agotarse y agotarnos en el desarrollo exhaustivo del enredo sentimental entre los protagonistas, muy al contrario, reducido básicamente a un solo capítulo, el siete, incluso consiguen simultanearlo en una acción en paralelo con el viaje de Saul con la terrorista, añadiendo densidad dramática y arco de desarrollo a los personajes.
Vistos los capítulos finales, está todavía más claro que una de las claves de la calidad de Homeland, que está entre lo mejor de la ficción televisiva estadounidense de los últimos años, es que nada es ocioso o prescindible. Un capítulo de paso o tránsito hacia el arco dramático final, lo que podríamos definir como el tercer acto de la primera temporada, podría haber sido realmente aburrido, pero la construcción de la trama de espionaje sobre las relaciones de pareja de los personajes principales rinde sus beneficios llegados a este punto, que manera que todo cobra mucho más sentido. Todo lo que conocemos ya sobre ellos nos lleva incluso a desear que estalle la bomba para que Carrie se redima, lo que convierte a los espectadores en cierto modo en cómplices del terrorista, de manera eficaz, inquietante incluso, porque el tipo además se ha ganado nuestro afecto. Más que huir del maniqueísmo, de lo buenos y los malos, de los tonos blancos y negros, Homeland nos revela una amplia gama de grises.
Otra de las cosas que me ha sorprendido de la serie es su capacidad para dar giros o volantazos en casi todos los personajes, manteniéndonos enganchados a la trama esquivando cuidadosamente y con gran habilidad todos los tópicos. Pero además, después del capítulo siete, que es el último en el que impera el ritmo más reposado del arranque de la saga, el ritmo del relato se acelera, con la caza del terrorista, asociada a la nueva evolución que presentan todos los personajes, especialmente los de Brody y Carrie, pero también el de Saul. Homeland puede hacer bascular las convicciones, sospechas y conclusiones del espectador sobre los personajes principales y su papel en la historia varias veces dentro de un mismo capítulo. Es un ejercicio arriesgado, pero al contrario de lo que ocurre con otras series, por ejemplo Perdidos, a la que con todos mis respetos por el trabajo de J.J. Abrams y sus seguidores Homeland le da cien vueltas, eso no lleva a los personajes y a los guionistas a meterse en callejones sin salida. En este caso, el guión va incrementando su complejidad capítulo a capítulo sin perderse ni defraudar. El último capítulo, algo más largo de los habituales, cierra con broche de oro el primer ciclo de aventuras de lo que, según estaba viendo esta noche el capítulo 11 y 12, me ha dado por calificar como una variante de la serie 24, pero con más agallas y entrañas.
Cada incógnita que se resuelve y cada cabo que se ata en la primera temporada de Homeland deja muchas incógnitas abiertas pendiendo sobre la segunda. De ese modo atienden a la necesidad de mantener algunas intrigas abiertas, sin que por ello sufra la verosimilitud del relato o la credibilidad del público.
Viendo el capítulo doce me ha dado por pensar que el argumento de la serie es como un cubo de Rubik en el que las distintas caras no dejan de moverse hasta conseguir encajar finalmente. Es como ese plano cronológico que Carrie tiene pegado en la pared de su casa y que sigue las actividades de Abu Nazir convirtiéndose en una especie de mapa de carreteras para conocer los planes del atentado.
Hay que interrogare sobre por qué nos cae tan mal el vicepresidente, por qué tomamos partido por la desequilibrada Carrie, por qué queremos que se produzca el atentado, etcétera. En esas preguntas habitan las respuestas para entender por qué Homeland es una serie que está haciendo furor porque se impone sobre el resto de ficción televisiva reciente por la vía de la madurez y de desenvolverse con una complejidad en la historia real, no impostada o simulada.
Así que una vez terminada la primera temporada con ese encadenado de finales sucesivos que siembran tantas incógnitas nuevas como dudas ya existentes despejan, sólo queda esperar con muchas ganas al 30 de septiembre de 2012, que es cuando empezará a emitirse la segunda temporada.
De momento, y para quitarme el mono, voy a ir buscando la serie israelita Prisioneros de guerra, de Gideon Raff, en la que se basa Homeland...

2 comentarios:

Pablo Vazquez dijo...

Buenas acabo de dar con tu blog y he quedado prendado de la descripción argumental de esta serie , de la que soy fan, querría preguntarte ,existen 12 o 13 CAP. Yo he visto el numero 13 y es una copia, no exacta, del 12, es así?

Miguel Juan Payán dijo...

Son doce capítulos. El siguiente es el capítulo 1 de la temporada 2, que se emitirá el próximo 30 de septiembre.