viernes, 20 de enero de 2012

INTRIGA, RETRETES, LLAVES, OVEJAS Y ÁNGELES DE VICTORIA SECRET

Vuelvo de tomarme unas cañas con los amigos y tras ver dos capítulos de la serie The Closer, me meto en el Twitter: además de marearme con las reacciones que ha suscitado el cierre de Megaupload, una colega y espero que sin embargo amiga me agradece que haya empleado el término policíaco en lugar de thriller para hablar de Silencio en la nieve. Ahora intuyo que puede desatarse una tormenta de opiniones variadas sobre el término que mejor le pega al asunto y la utilización de thriller, intriga o suspense. Yo prefiero policíaco, o en todo caso intriga, porque lo de thriller no es de mi idioma, y suspens, así, en galo, me obliga a poner boca de piñón y tampoco me convence del todo, aunque lo empleo más que thriller, probablemente porque los Pirineos me pillan geográficamente más cerca que las blancas rocas de Dover o la isla de Manhattan.
Pero, ya digo, no me extrañaría que saliera alguien a enmendarme la plana, aunque el término thriller sea tan vago, tan incapaz para concretar el asunto, tan paraguas gigante bajo el cual meter cosas –películas- muy distintas, tan cajón de sastre para encajar una procesión de géneros que no tienen mucho en común…
Todo puede pasar.
De momento, hablando de intriga, el pasado martes, precisamente al salir del pase de prensa de Silencio en la nieve, me tropecé con un letrero en un retrete y eso sí que resultó intrigante.
Me sigo preguntando hoy a qué se refería concretamente con lo de “uso racional”, y estoy seguro de que la utilización de la palabra “racional” en ese contexto puede suscitar todo tipo de debates y no pocos chistes más o menos escatológicos. Así que el asunto me ha dado la idea de una nueva sección: VISTO EN EL RETRETE. Un repaso a las frases o cosas más curiosas que me vaya encontrando en los retretes públicos.
Tranquilos, no es el único objetivo que me he fijado para este año 2012: también me he propuesto conocer un bar nuevo cada semana. Empecé pensando en uno nuevo cada día, pero todavía no quiero entregarme a la dipsomanía.
En este primer retrete, de un bareto cercano a la Plaza de España de Madrid, me tropecé además con una llave realmente imperdible. Si la llevara en el bolsillo tendría que salirme yo del abrigo. Además es multitarea: si alguien se te pone chulo porque le hiciste esperar mucho para echar su meada, siempre puedes defenderte con ella, en plan nunchaku.
Vamos que te aciertan en la cabeza y te mandan a la UVI… o algo peor. Ya me imagino un episodio de la serie policial de televisión más aburrida del momento, CSI Miami, con el poli Horatio sacando las huellas de la llave del retrete.
Conociendo el jugo que le sacan a cualquier tontería los guionistas, no dudo que esto puede darles hasta para un capítulo doble, primera y segunda parte. ¿El título? La llave. No hay que comerse mucho el coco a estas horas, que luego me desvelo y no pillo el sueño ni contando ángeles de Victoria Secret (no lo recomiendo, es peor que contar ovejas porque te desvelas todavía más).

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