sábado, 7 de enero de 2012

¡DESPUÉS DE LAS NAVIDADES NO NOS SALVA NI ZEBRAMAN...!

Hoy, desayunando, ya me han puesto claro cómo va a ir la cosa mientras me comía tres anuncios con lo que había quedado por la cocina del roscón de Reyes, un manjar delicioso teniendo en cuenta que es el resto del naufragio de las últimas navidades, y yo he sido siempre más alimaña rapiñadora que deprededador asentado en la cúspide de la pirámide alimenticia. Coño, ahora que caigo, visto lo simpáticos que me caen bichos como los buitres y las hienas, no me extraña que El rey león me parezca un coñazo buenrrollista y la cancioncilla del Ciclo de la vida me produzca arcadas por complaciente y babosa, especialmente teniendo en cuenta las más bien espeluznantes imágenes del ciclo de la vida real que he tenido que comerme estas últimas semanas en un hospital...
Volviendo al tema que me ocupaba inicialmente -no, el roscón de reyes no, el relleno de anuncios que me han metido mientras desayunaba-, después de forrarnos a pelotitas de colores, lucecillas parpadeantes capaces de sacarnos de quicio y belenes que parecen un episodio de los Power Rangers cruzado con un tebeo de la Marvel y dos entregas de Walking Dead (insisto, la Navidad es otra cosa que quitar los libros de una estantería para llenarla de serrín y ovejas, cerdos y gallinas de plástico acompañadas por homúnculos congelados en plástico vestidos de pastores o plantar un pino en medio del salón para que todo hijo de vecino se tropiece con él y un servidor pierda su rincón favorito de lectura al sol del mediodía, coño), ahora van los publicistas y nos atacan con los siguientes mensajes: 1/Estás más gordo, cabronazo, te has forrado a devorar estas navidades para no tener que mirar a la suegra a la cara y ahora tienes que adelgazar comiéndote todas estas mierdas que no se las devoraría ni un escarabajo pelotero africano con hambre de meses. Nos importa una mierda si ya estabas gordo antes, y sabemos que vas a estar igual de gordo después de tomarte tres cajas de este laxante camuflado, pero el caso es hacer caja. Ah, y vete a correr, que los del calzado y la ropa deportiva también tienen que ganar algo, tío roñas. 2/ ¡Nuevo coleccionable de cagarrutas animales! Con el primer número regalamos una mierda de pollo y otra de paloma para empezar la colección. ¿Te lo vas a perder? 3/ Publicidad de la cadena: la vida es cojonuda aunque te estén jodiendo vivo, y si no te lo parece es porque eres un pesimista gilipollas. Mira qué buenas y qué buenos están nuestros presentadores, y además cantan y bailan (y es cierto, joder, que he visto a Belén Rueda vestida de rojo y además de quedarme tonto casi me han dado ganas de sentirme optimista).
Así va la cosa.
Primero nos ceban y ahora otro pasito hacia el matadero, borreguillos, que la vida son cuatro días.
Releyendo lo que he escrito sospecho que ese trozo de roscón tenía psicotrópicos o algo... Debe ser alguna medicación que le meten para que superemos el trauma postnavideño...
Ni siquiera Zebramán, el superhéroe de Takashi Miike, podrá salvarnos...
Bueno, para que no todo sea negativo, ahí dejo foto de Sheree North, una de mis musas de la adolescencia, habitual en las películas de Carlitos Bronson.

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