domingo, 4 de diciembre de 2011

CAPITÁN CLEGG, de Peter Graham Scott

Esta noche el sábado ya no daba para más después de la cena, así que me he echado a las córneas una película de hora y media de la Hammer Films, productora que no sólo ponía en la cartelera películas de terror. Capitán Clegg, que en su título original era Criaturas de la noche, es una buena muestra de ello. Dirigida en 1962 por Peter Graham Scott y protagonizada por Peter Cushing, Oliver Reed, Patrick Allen e Yvonne Romain, una de las más voluptuosas “chicas Hammer”, se trata de una historia de intriga presentada de forma un tanto engañosa, ya desde su título original, como una fábula sobrenatural con elementos de terror.

Es una de las películas más curiosas de la Hammer por su naturaleza como híbrido de varios géneros. En primer lugar el cine de piratas, en uno de esos prólogos de situación que tanto gustaban a los creativos de esta firma británica. Luego parece ir a decantarse por el cine de terror con la episodio de los fantasmas de los pantanos y el ataque a la primera víctima, pero da un giro y se convierte en una historia de intriga que recuerda en algunos aspectos, con el desembarco del capitán Collier y sus muchachos a la caza y captura de los contrabandistas otra película anterior de la Hammer, Los piratas del diablo, pero a medida que va avanzando la trama nos encontramos con algunos elementos que la sitúan en el vecindario de una de las mejores películas de Fritz Lang, Los contrabandistas de Moonfleet. La intriga hace su aparición con el ir y venir de varios personajes, pues es una de las películas de mayor protagonismo coral de las saga de la Hammer, y se asienta firmemente en el relato, si bien siguen apareciendo elementos como los espantapájaros que se mueven o nuevamente los fantasmas a caballo, pero ya en una clave de clarificación del fenómeno fantasmagórico que deja al público sumido en una encrucijada, con la identificación de buenos y malos dividida, ya que los contrabandistas resultan ser finalmente los héroes, sin que esa especie de variante de detective que es el capitán Collier se convierta en villanos por perseguirles, ya que en definitiva no hace sino su trabajo y cumple con su misión. Así las cosas, el antagonista, en clave que recupera en cierto modo lo inquietante para el relato, será el hurón, un antiguo pirata que trabaja para la marina británica encadenado, empeñado en vengarse de Clegg, que mandó que le cortaran la lengua y le dejó abandonado en una isla. A él corresponden los momentos de tensión sangrienta de todo este híbrido que precisamente por ser la mezcla de todos los géneros citados me ha recordado también mucho Sleepy Hollow, de la que me atrevo a decir que es un claro antecedente.

Pero lo más curioso casi me lo he tropezado después de ver la película, cuando puesto a rebuscar más información sobre ella para pergeñar este pequeño comentario me he tropezado con uno de los grupos “protegidos” de Rob Zombie. Su nombre: Capitán Clegg y las Criaturas de la Noche, es decir, una fusión de los dos títulos que ha ostentado la película en su país de origen y en otros lugares. Su primer single Zombie A Go Go, en clave de psicobilly siniestro y partícipe de la música compuesta para Halloween II, dirigida por Rob Zombie en 2009.

Ahí dejó el tráiler de la película y un videoclip como muestra de la musiquita.



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