viernes, 7 de octubre de 2011

REVÓLVER, de Sergio Sollima

Redescubrir el cine de género europeo que se rodaba en los años sesenta y setenta sigue siendo una gozada que reserva jugosas sorpresas y me sigue dando muchas alegrías como aficionado. Ayer estuve viendo Revólver, una de las que se me había escapado cuando era chaval, seguramente porque no encontré la manera de colarme en algún cine donde la pusieran para mayores de 18. Igual es que no la proyectaron en el cine Olimpia de la plaza de Lavapiés, hoy teatro, o en el cine América, que era otro coladero de menores de 14 a películas para mayores de 18, o en el cine Goya, a dos pasos del Puente de Vallecas, donde, siguiendo la recomendación de mi compañero de clase Catalina, experto en el tema, pude verme unas cuantas películas clasificadas “S” de Emmanuelle y Emmanuelle Negra…

¡Qué tiempos aquellos! Tantas zozobras hormonales y tan pocas ganas de ponerme a estudiar y hacer exámenes para aprobar el BUP, siglas que en la jerga del momento respondían a Burros Unidos Pastando…

En fin, volviendo a la película que nos ocupa, Revólver fue dirigida por Sergio Sollima, en mi opinión el otro (ojo, no el segundo, el otro) Gran Sergio del espagueti western, junto con Sergio Leone. A Sollima se deben títulos tan destacados en el western mediterráneo como El halcón y la presa, Corre, Cuchillo, corre, o Cara a cara. Y no le hizo ascos a otros géneros, incluso destacó como director de una serie de televisión de gran popularidad en los años setenta, Sandokán.

En 1973 dirigió Revólver, interesante muestra del cine negro rodado en coproducción en Europa (en este caso entre Italia, Francia y Alemania), con Oliver Reed y Fabio Testi como protagonistas, además de una Agostina Belli que nos hizo volvernos locos a los adolescentes de la época, especialmente merced a la película Perfume de mujer. Sus ojos azules fueron dos faros para la libido de la chavalería de la época, de manera que compartíamos la obsesión del director de prisión Vitorio Cipriani (Oliver Reed) por recuperarla en Revólver, donde Belli interpreta a la esposa del funcionario, secuestrada para hacer salir de la cárcel al delincuente habitual Milo Ruiz (Fabio Testi), en una intriga sobre la identidad de sus benefactores que se mantiene durante buena parte de la película y que yo no voy a desvelar aquí ahora de buenas a primeras para no destripar nada.

Bastará decir que la película empieza siendo una trama de crook story, con dos delincuentes huyendo de la policía, evoluciona luego hacia el territorio de la intriga con secuestro, sigue como historia de hard boiled, con Oliver Reed haciendo de poli duro y bastante mosqueado, evoluciona hacia una trama de fuga estilo perseguidores y perseguidos, y acaba en el territorio de la conspiración por motivos políticos y económicos (¡qué buena pareja hacen siempre para estas cosa del conspirar la política y la economía!).

Y a todo eso le pone música el siempre genial Ennio Morricone, con un tema que recuerda lo que compuso años después para Los intocables de Brian De Palma.

Afirman las anécdotas sobre la película que presa del alcoholismo, Oliver Reed se pasó casi todo el rodaje borracho. Si fue así, hizo un trabajo notablemente superior a lo que pueden hacer muchos actores de la actualidad totalmente serenos. Un titán, este hombre.


2 comentarios:

Anónimo dijo...

Me encantó esta peli. La obtuve por medios poco claros, juridicamente hablando, pero es estupenda. Morricone insuperable.

Primero leone, luego Sollima... ¿Y el otro Sergio de los spaghetti western? ¿Dónde coloca a Corbucci, Mr. Payán?

Juan del Río

Miguel Juan Payán dijo...

Corbucci sería el tercer mosquetero de los Sergios, lleva usted toda la razón. Cada Sergio en su estilo. Corbucci tiene joyas como Django, Los compañeros, y una imprescindible El gran silencio. Era el más siniestro y deprimente de los tres, hasta el punto de que algunos de sus westerns se avecinan al terror, son westerns funerarios. Es curiosa la riqueza de esta producción europea que muchos jóvenes cineastas ignoran y cuyo conocimiento a usted le adorna.