martes, 13 de septiembre de 2011

JUEGO DE BUITRES, de James Fargo

Acabo de ver las noticias, con las declaraciones de Obama sobre Grecia, España e Italia y no puedo evitar que la situación que está viviendo el mundo a consecuencia de la economía me recuerde el título de la película británica que estuve viendo ayer noche: Juego de buitres (James Fargo, 1979). El argumento tenía como tema central la situación en Rhodesia (hoy Zimbabwe), con el tema de la segregación racial, la guerra de guerrillas, los supremacistas blancos, etcétera, y en general era un dibujo bastante equilibrado de las miserias que ha ido dejando tras de sí el imperialismo anglosajón por todos aquellos sitios por los que ha pasado. No me extraña que durante toda la película, y salvando las distancias, me acordara tanto de Éxodo (Otto Preminger, 1960), aunque las dos películas son bastante distintas... En ambas aflora esa mala conciencia de las potencias coloniales por lo que dejan atrás, situaciones de enfrentamiento en guerra civil, violencia, segregación, etcétera.

Como digo, la película no es nada del otro mundo, pero tenía a Richard Harris, Richard Roundtree y además una frase que me llegó al alma y también puede valer para aplicarla a lo que está ocurriendo ahora mismo en el mundo: “Coronel, ese es uno de los lados buenos de la democracia: los inocentes son tan culpables como la mayoría”.

Claro, escucha uno esto y piensa en cómo Hitler llegó al poder mediante una votación democrática, y da un poco de miedo, visto el cariz que están tomando los acontecimientos.

Volviendo a la película, no diré que es sobresaliente, pero tampoco es mala. Está lejos del tipo de aproximación a estos temas que hace el cine de nuestros días, lo que puede llevar al público de hoy a sentirse ligeramente incómodo en su arranque. Es más un estilo del cine de los años setenta, y posiblemente, dado el amplio arco argumental que intenta abarcar, obligándose a un ritmo irregular y episódico que no la benéfica, y el elevado número de personajes que quiere incorporar al relato, habría estado mejor servida en una miniserie de televisión. Pero es el tipo de película que si te interesa la geopolítica y los enredos internacionales, además de la historia del siglo XX, crece en interés a medida que avanza. Ya digo que hoy el ritmo es distinto, el tono también, pero desde su modestia de planteamiento me parece una buena muestra del cine con claves políticas que se producía en los años setenta y desapareció casi totalmente en la década siguiente y no ha vuelto a asomarse con fuerza a la cartelera hasta después de los atentados de 2001 en Estados Unidos (el otro día afirmaban en un informativo que a mucho personal encuestado en la calle se le había olvidado el año… tremendo).

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