martes, 19 de julio de 2011

MAGREANDO LA REALIDAD: LOS ALEMANES BOMBARDEARON PEARL HARBOR

Ayer estaba viendo un informativo de la tele hablando del tiempo y alguien de Madrid que se fue de vacaciones a Galicia y al que le está cayendo la suya y la del pulpo a base de paraguas va y suelta aquello tan socorrido de: “Bueno, pero por lo menos nos libramos del calor de Madrid”. Y yo doy en preguntarme: ¿qué calor, majete? Si en Madrid llevamos unos días de airecillo complaciente que al menos en mi barrio y por la noche es de los de echarse la sábana por encima para dormir.

Habremos de aprender algún día que entre el despreocupado y audaz: “¡Chavales, aquí morimos!” del Nutria en Desmadre a la americana, o la canción “Jodidos vamos a estar” de Resacón en Las Vegas, que son como aceptar con un par de huevos u ovarios lo inevitable y seguir remando para ver si se tercia que salgamos de la tormenta, hay una enorme diferencia con ponernos a llorar como niñatas porque nos han ido las cosas de puñetero culo o bien negar la realidad que nos ha tocado y pretender que es “guay”, “de color de rosa”, o “una fantasía maravillosa de Disney”… Un puñetero abismo.

Los humanos somos así de cachondos. O aceptamos con un par y hacemos lo que podemos hasta que escampe, si escampa, o hasta que se nos acabe la cuerda, lo que toque primero (los menos), o lloriqueamos como nenazas por las esquinas (y generalmente eso no vale para nada porque aquí cada cual va a lo suyo y cada vez más el victimismo gratuito suelta un tufillo desagradable a modo de repelente del resto de los individuos de nuestra propia especie), o negamos la mayor, le damos la vuelta a la tortilla imaginariamente y resulta que si nos están metiendo por el culo y sin vaselina, lo que viene siendo a rosca, una sonda anal tamaño King Kong defendemos la necesidad de tener nuevas experiencias (aunque duela lo suyo).

Si fuera cosa de alguna tribu urbana en concreto, o de una etnia geográficamente localizada, o un virus que afecta a determinado gen de nuestra especie… Pero no, esto de magrear a la realidad como si fuera una amante esquiva es cosa de todos, y lo de negar la realidad creo que es una estrategia tan vieja como el primer simio peludo que decidió bajar del árbol a ver qué pasaba, aunque si les soy sincero, visto lo visto, creo que no decidió nada: simplemente el muy gilipollas se quedó dormido y se fue de cabeza al suelo.

¡Vaya un intrépido antecesor de mierda!

En fin, que lo dicho, que llueva o no en Galicia y se le jodan o no las vacaciones a más de uno de Madrid, ayer y hoy y el pasado fin de semana en Madrid ha hecho fresquito como no habíamos catado en estas fechas desde hacía mucho tiempo.

Igual hoy la cosa cambia y al final del día estoy metiendo la cabeza en el congelador para refrescarme con un botellín de cerveza enroscado en cada oreja, pero ahora mismo esto es lo que hay amigos.

Claro que si no nos gusta, siempre podemos decir lo mismo que Blutarsky (John Belushi) en Desmadre a la americana:¡Nada está terminado hasta que nosotros decimos que ha terminado! (y los alemanes bombardearon Pearl Harbor).

Ahí os dejo con Bluto...


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