miércoles, 27 de julio de 2011

LA LEYENDA DEL YETI, UNA RISA, UN CLON DE BOGART PERJUDICADO Y UN MONSTRUO DE FERIA

Ayer el amigo Naranja Bronson se sobró con su ácido comentario de Monstruos hambrientos, una de las películas más malas y más divertidas que han pasado por este blog, de puro chunga, chunga, chunga. Así que me ha dado envidia, y voy a aportar mi propio granito de arena a las películas chungas con una entrada en la sección Las escenas más gilipollas de la historia del cine. Bueno, más que una son tres. Todas ellas pertenecen a la película que en España han titulado La leyenda del yeti, pero en el original se titula The Capture of Bigfoot, y dirigió Bill Rebane, un director de películas de serie Z capaces de sonrojar al más curtido coleccionista de películas malas que quepa imaginar. Ya en la carátula se veía que una joyita del séptimo arte no iba a ser y procedía tomársela a cachondeo.

Película tronada total acumula en su seno a un villano que se ríe como el malo de una serie de dibujos animados y está totalmente pasado de rosca, en competencia con un sheriff que imita a Humphrey Bogart de manera tan lamentable como ustedes mismos van a poder comprobar, y ambos lidiando con un yeti que es un bigfoot pero parece Homer Simpson metido en la alfombra de pieles de su abuela.

Una chufla como hay pocas.

¡Y que luego sufran tanto algunos alumnos para concebir sus cortometrajes en las escuelas de cine con el morro que le echan estos otros pavos al asunto!

Si es que mirando la carátula ya sabía que me llevaba una joyita del cine malo a rabiar. Pero leyendo lo que ponía por detrás a modo de texto explicativo era imposible no incorporarla a mi colección de películas chungas (¡Caramba, qué mierdas vemos a veces algunos!). Cito textualmente: “¡Mira cómo el abrigo de pieles comienza a volar! Las nieves de Wisconsin no son un impedimento para que los perros rastreadores se lancen a la búsqueda de la presa más escurridiza para el hombre: EL YETI. Es violento, es sanguinario… y es capaz de hacer a aquellos que le persiguen lo que sus mentes nunca podrían llegar a imaginar..."

El último párrafo acojona más después de ver salir al pavo ese disfrazado de pies grandes dando gritos por el bosque. No quiero ni pensar lo que puede hacer un perturbado de tales proporciones.

Total, que después de ver el cartel (¿han reparado en la cara del bicho?) y leer todo eso me resultó imposible resistirme a la tentación. Así que ahí les dejo con esos tres míticos momentos de la historia del cine.

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1 comentario:

Yerman dijo...

Yo recuerdo con mucho cariño una película del Yeti que ví un sábado por la mañana siendo un pipiolo. Se llamaba "Yeti, El Gigante Del Siglo 20", y era una mezcla del Yeti influenciado por Godzilla o King Kong, porque el bisho era grandecito. Ademas, recuerdo el mal montaje de los efectos especiales, ya que obtenían la sensación de gigantismo del yeti mezclando planos o secuencias. Y se notaba el montaje. Aun asi, la disfruté muchisimo