domingo, 31 de julio de 2011

DEMON TOWN: LAS PISTOLAS DE AGUA LAS CARGA EL DIABLO Y LAS DESCARGAN LOS GILIPOLLAS

Anda que vaya morro que le echan algunas distribuidoras de DVD a la hora de sacar producto en España. Ayer sin ir más lejos me puse a ver una supuesta película que respondía por el título de Demontown. Demontwon mis narices. Son los tres primeros capítulos de la serie Días de Gloria (Glory Days), pratagonizada por tipo que interpreta al poli cara de palo de CSI: Nueva York, Eddie Cahill, y presentada como una producción de los creadores de Scream y Sé lo que hicisteis el último verano. La cosa no tiene mucho que discutir. La serie era mala, sin más, y fundir tres capítulos como un largometraje falso con más baches que una carretera de tercera no mejora ni su ritmo ni sus resultados. Casi había sido preferible que hubieran dejado el asunto como lo que es, tres capítulos de una serie, con sus presentaciones, créditos y todo.

La serie en total duró nueve capítulos, y no me extraña, porque es mala como pegarle a un padre con un calcetín sudao, pero si la traigo aquí no es por su calidad, ni tampoco porque aparezca en la misma uno de los mitos eróticos del cine de hace años, Theresa Russell, sino porque incluye en el tercer y último capítulo una de esas muertes que merecen incorporarse a nuestra particular colección de las escenas más gilipollas de la historia del cine, aunque, como digo, esto de cine tiene poco. Es tele, y encima mala. Vamos, una colada por toda la escuadra para el personal (aunque, como digo, en el tercer capítulo te echas alguna que otras risas viendo cómo una pava disfrazada con cola de sirena intenta huir del asesino, que la persigue atizándole con un remo como en el tren de la bruja, y además tenemos esta “espectacular” muerte que reseño, además de un baño de Theresa Russell (la que tuvo, retuvo)…

Ahí os dejo el engendro… Atentos a la elaborada caída del pavo después de ser ensartado con un arpón y arrastrado por el suelo. Muy natural, el hombre en ese momento de dolor intenso y agonía singular: ¡halehop!, media vuelta y salto sobre la mesa puesta ahí para irse a freír puñetas. Y luego asesinato ¡con una pistola de agua!

¡Escalofriante!

¡Qué gilipollez!

Dos horas dura esta mala bestia...

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