jueves, 23 de junio de 2011

X-MEN, VAMPIROS, GUERRA DE SUPERHOMBRES Y DÍAS BRILLANTES. CON LOS RESUCITADOS

El martes, después de ver por la mañana un pase de prensa de Green Lantern, de la que la distribuidora española de la película no me deja decir nada hasta la misma semana del estreno, me pasé el día charlando de cómics sin darme cuenta. Tras el pase con dos compañeros y por la tarde tomando cerveza y charlando en plan hobbit con otros dos compinches de vicio cinematográfico, de viñetas y de frikadas en general. De todo lo que comentamos, recuerdo que en el devaneo etílico de la tarde salió en algún momento la saga de vampiros de los X-Men que se está editando ahora mismo en castellano en España, y que me parece entretenida. Tampoco es que hagan nada nuevo, y para ser sincero prefiero las otras peripecias mutantes de las colecciones que están apareciendo aquí, pero ésta me parece por lo menos entretenida y además recupera el personaje de Blade, el cazavampiros, mezclándolo en la trama de los mutantes. Aunque al final me temo que muchas de las propuestas vertidas en las portadas, con personajes mutantes a colmillo desatado en plan vampírico no van a hacerse realidad en las páginas interiores, pero tampoco eso será nada nuevo. No será la primera vez que la portada es más sugestiva en su presupuesto argumental de lo que luego vemos en el interior. El cine de serie B sabe mucho de eso, esto es, de cómo vender motos con los carteles, por ejemplo multiplicando el tamaño del monstruo en cuestión, para que luego el personal se lleve el chasco cuando empiezan a desfilar las imágenes por la pantalla.

De un modo u otro, la historia vampírica de los mutantes de la Marvel es curiosa, aunque si tuviera que elegir me quedaría con La guerra de los superhombres que se está desarrollando actualmente en la colección de Supermán, que es una buena continuación del arco argumental de Nuevo Krypton. Es uno de esos tebeos que me confirma que el cine lo tiene muy difícil para emular una buena página doble de cómic, por ejemplo con todo un planeta yéndose a hacer puñetas, o con una guerra a grane escala entre las estrellas.

Y claro, para confirmar el asunto y cerrar el círculo está la saga de El día más brillante, continuación del arco argumental de La noche más oscura, cuyo título sale del juramento que pronuncian los Green Lantern, de la que ayer comentaba con el amigo Txetxu Usero y otro colega al salir del pase de la película de Linterna Verde que es un barullo lioso de personajes y situaciones, como suele ocurrir en las grandes saga de la DC desde Crisis en tierras infinitas, pero que como aquella tiene algo que me engancha. Quizá sea el caos. Sabido es que las peripecias de la DC son más de corte fantástico que las de la Marvel, más inclinadas hacia la ciencia ficción, y como me decía ayer Txetxu Usero al salir de paso, precisamente por ello más cercanas al personal lector en general.

Cada vez tengo más claro que cuando abro un cómic espero algo distinto de cuando abro un libro y en ambos casos diferente de cuando me siento a ver una película, se apagan las luces y comienza la proyección. Por eso creo que cada medio debe tener su propia personalidad y forma de expresarse.

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