jueves, 2 de junio de 2011

PERSECUCIÓN MORTAL de ELMORE LEONARD



Después de meterme entre pecho y espalda en las últimas dos semanas las biografías de Mötley Crüe y Led Zeppelin necesitaba un descanso novelístico y acabé refugiándome de la tempestad agotadora de los célebres rockeros leyendo Persecución mortal de Elmore Leonard.
Ciertamente ha sido un descanso. Como siempre, Leonard ejecuta con gran talento su cuidadosa profanación de lo cotidiano con el pretexto de narrar una historia más o menos policíaca, aunque a decir verdad al final de la novela es fácil sacar al conclusión, como en otras muchas de sus obras, de que lo policial propiamente dicho es siempre secundario y lo que realmente importa es la gente. En este caso la gente son un indio que asesina por encargo y está intentando encontrar su lugar en el mundo, un macarrilla carcelario que ya ha encontrado ese lugar en el mundo matando, una desorientada celadora de prisiones con adicción sexual por los convictos y adicción mística por Elvis Presley, y junto a todos ellos, un matrimonio normal y corriente, Wayne y Carmen Coulson, que están en el peor lugar posible y en el peor momento posible cuando los dos primeros deciden dar uno de sus golpes.
Leonard aprovecha este reparto, entre otras cosas, para dibujarnos un matrimonio normal y corriente, pero en muchos sentidos modélico en lo que a entendimiento entre los cónyuges se refiere, y de paso nos habla de la soledad en la parte correspondiente a los criminales, y le da un repaso bastante curioso al sistema de protección de testigos visto con ojos críticos.
Todos estos personajes acaban encerrados en el ámbar de negro sobre blanco que teje Leonard como una araña paciente que pasea por sus vidas al tiempo que los va enredando con su telaraña literaria de estilo claro, conciso, sin pretensiones estilísticas, informativo como una noticia aparecida en la última edición de cualquier periódico.
Leonard es un auténtico maestro de la sencillez.
Pero junto a esas virtudes, la novela, por haber sido escrita a finales de los ochenta y publicada originalmente en 1989, tiene una virtud añadida: es un relato de otro tiempo en el que la tecnología no estaba tan omnipresente como en la actualidad.
Y, francamente, ha sido refrescante zambullirme en ese pasado reciente en el que no hay teléfonos móviles, ni redes sociales, ni páginas webs, ni blog...
Lo dicho: un muy saludable retorno al pasado que recomiendo al personal para escaparse al menos por unas horas del a veces muy agobiante entorno tecnológico que nos circunda.

2 comentarios:

Kill James Cameron dijo...

Pues la adaptaron hasta hace bien poco al cine (Killshot 2008, John Madden) y les quedo bastante digna. Mickey Rourke haciendo del sicario indio, por si te hace.

Miguel Juan Payán dijo...

Hombre Kill, claro que la tengo fichada. Lo que pasa es que, para ser sincero, Rourke de indio pues no ... Yo ese personaje lo veía más en manos del tipo que protagnoizó Gerónimo, Wes Studi, que además es un actor cojonudo y al menos cuando se pasó por aquí me pareció un buen tipo. Sin embargo Joseph Gordon Levitt clavó al macarra. Y Diane Lane... bueno, qué quieres que te diga, ¡ES DIANE LANE! Puede hacer lo que le salga de las narices en cualquier momento y yo le haré la ola. Ahora, eso sí... ¿Rosario Dawson de Donna? Ahí se pasaron la novela por todo el forro.