martes, 14 de junio de 2011

JEAN RENOIR, UN MAESTRO...

Acabo de descubrir por qué llevo cuatro días trabajando, excepto el domingo por la tarde, que me largué con mi hija a ver el espectáculo de lucha de la WWE en la Plaza de Vistalegre, y no me molesta.
No, no es por la pasta que voy a ganar.
La clave me la ha dado hoy Jean Renoir en una de sus lecciones sobre la vida.
Y quiero compartirla con el personal, a modo de disculpa por llevar varios días sin colgar nada en el blog.
Lean la reflexión tantas veces como necesiten para pillar la idea.
Podría ser la clave para que sean más felices.
O para que todos seamos menos bobos.
Ahí va, el jefe, el maestro, Jean Renoir, en una breve lección magistral sobre por qué hacemos las cosas.

“Desde que empecé a hacer películas, lo hice porque me divertía. Era mi principal objetivo. Pero me divertía durante el proceso, en realidad el resultado no me interesa mucho. He tenido películas de éxito, algunas de bastante éxito, pero me da igual. Lo que cuenta es hacer. En todos los aspectos de la vida. Aquellos que se aferran a un resultado y persiguen siempre una meta, son muy desgraciados. Cuando consiguen su meta se dan cuenta de que no valía la pena. Pero la alegría de hacer el trabajo, de fabricar… Cuando se termina dejamos el producto de lado. La alegría del escultor cuando modela la arcilla con sus manos, o cuando esculpe la piedra con un martillo… un pintor cuando adivina la relación ente rojo y azul y así nos cuenta un trozo de eternidad. Que la gente diga que está bien o no da igual”.

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