martes, 3 de mayo de 2011

ZOMBIS DE LA MARVEL, TOMO CINCO... ¡CON HOWARD EL PATO!

Curioso, curioso. He llegado a la conclusión de que la colección de Marvel Zombis funciona mejor con personajes secundarios (bueno, o con Masacre, el mercenario bocazas), que con los principales. Dicho de otro modo, que se les agotó pronto la gracia de convertir a los superhéroes del Universo Marvel en muertos vivientes, pero han tenido buen juego de cintura para reciclar la colección en una serie de peripecias algo gamberras protagonizadas por personajes más secundarios. Aquí incluso tiran de Howard el Pato, ese personaje que suminstró el primer pepinazo gordo en la taquilla a George Lucas hace ya unos añitos.
La clave del interés de la serie está en ese paseo por las realidades alternativas del Universo Marvel que permite a los guionistas imaginar cualquier tipo de mundo tirando de la idea de la Agencia de Respuesta Operacional y Vigilancia de Realidades Alternativas (ARMOR), cuyos agentes, enviados en este tomo a una misión casi suicida por Morbius, vampiro y hombre de ciencia que busca la vacuna contra la epidemia de zombis, se desplazan por toda clase de posibilidades argumentales y localizaciones que van desde el lejano oeste a la Inglaterra medieval o un mundo futuro de cyberpunk a escala global, todo ello camino del paciente cero, el primer zombi que extendió la epidemia por el resto de las realidades.
El asunto da bastante más juego que zombificar a Thor, Iron Man, el Capitán América y compañía, y el cachondeo de los distintos tipos de zombis, "un raimi", "un romero", "un Michael Jackson"... permite todo tipo de elucubraciones sobre hacia donde puede llegar a desplazarse la serie en su gamberrismo, considerando que Masacre ya se ha asomado a la misma.
A estas alturas de la explotación del Universo Marvel y considerando que muchas fórmula están agotadas, saludo con especial afecto este tipo de variantes que al menos me sacan de lo mismo de siempre en las viñetas de la editorial para permitir que a los guionistas se les pire la pinza un poco y nos den más imaginación y cachondeo.
Uno lee cómics para pasar el rato, no para reflexionar sobre la existencia y someterse a psicoanálisis.

No hay comentarios: