lunes, 11 de abril de 2011

VILLA CABALGA (1968), de BUZZ KULIK

¡Tenía una cuenta pendiente con esta película! No había conseguido entender por qué no acababa de convencerme teniendo dentro a tres tipos esenciales como Robert Mitchum, Charles Bronson y Yul Brynner, transcurriendo en Méjico, siendo de perseguidores y perseguidos y fronteriza total, incluyendo un guión escrito por Robert Towne, un tío bastante competente que había empezado escribiendo para Roger Corman La última mujer sobre la Tierra o La tumba de Ligeia y luego se coronó participando en el guión de maravillas como Chinatown y Yakuza… ¡Y acompañado en el guión nada menos que por Sam Peckimpah!

Vale, la primera pieza para explicarme por qué en general me parece un coñazo es que fue un proyecto mutilado. El guión lo escribió Peckimpah basándose en la novela Pancho Villa, de William Douglas Lansford, y el encargado de dirigir el proyecto iba a ser el director de Grupo salvaje. Pero a Brynenr no le hizo ni puñetera gracia que Peckimpah pusiera a Villa fusilando al personal porque no le gustaba interpretar villanos… Así, como suena.

El caso es que la estrella se impuso al director, como ocurriría en otras ocasiones en la desigual y azarosa carrera de Peckimpah, y así se dio el primer paso para que una película aparentemente interesante se convirtiera en otra película del montón.

El segundo paso hacia el fiasco fue, claro está, cambiar el guión para complacer a la estrella. Y ahí es donde se completó la faena. Porque Towne y Peckimpah no encajan. No pegan ni con cola. Si a ello añadimos la propensión de Brynner a intentar mantener distancia con Robert Mitchum y no dejar que le roben “su” película. Es discutible que fuera “su”, y es casi seguro que consiguió quebrar lo que era un protagonismo bicéfalo, tipo Burt Lancaster y Kirk Douglas en Duelo de titanes, por un caos en el que inicialmente el protagonismo de Mitchum copa la historia, luego variamos y cambiamos a un protagonismo creciente de Brynner, y finalmente, merced a ese devaneo, acabamos por interesarnos solo por el papel de Fierro interpretado por Bronson, que se come a los otros dos aprovechando que ellos se están peleando por el papel principal.

La indefinición de la película en su argumento son la consecuencia de entrar a saco en el guión original de Peckimpah y cambiar su manera de contar la trama.

La película no funciona simplemente porque tiene un guión que parece empeñado en contradecirse y pelearse consigo mismo, porque no hay química alguna entre los dos protagonistas, porque Brynner reclama más protagonismo y un papel de héroe que convierte a su personaje en contradictorio, además de equivocar el registro en su encarnación de Villa, al que personifica como si fuera el bailarín Rey de Siam, mientras Mitchum es tan Mitchum como siempre, y, claro, cada vez que comparten escena junto, se come a su colega sin molestarse siquiera en alzar una ceja.

Y además esas escenas para el lucimiento de Brynner, como la entrevista con Madero o su "ejecución", sobran, cantan a capricho de estrella para presumir de talento.

Y Bronson saca petróleo en plan “a río revuelto, ganancia de pescadores”, o “reunión de pastores, ovejas muertas”. Tiene un plano, cuando mete las manos doloridas de tanto apretar el gatillo en el agua, que deja claro que se va a quedar con la película cada vez que le dejen asomarse a una escena aprovechando la lidia de los otros dos.

Total, que al final acabé teniendo más claro por qué no acaba de gustarme esta película, no sólo porque Buzz Kulik sea un director más bien plano, ni por esas escenas de batalla filmadas desde el aire tan artificiales y poco creíbles (hasta vemos el aire provocado por las aspas del helicóptero moviendo las copas de los árboles), sino porque cuando creo que me van a contar la historia del traficante de armas Mitchum me saltan a contar la historia de Villa, y luego otra vez Mitchum, y Villa, y en medio de todo ello, Fierro/Bronson comiéndose toda la tostada y haciéndome pensar lo bueno que habría sido eliminar a los otros dos del argumento y dejarle a él en solitario con toda la historia.

Para ver una de Mitchum en Méjico realmente buena, mejor vean Bandido, de Richard Fleischer, donde interpreta un personaje igualmente ambiguo en plena Revolución, pero en la que su protagonismo está más claro y mejor compaginado con la aportación de Gilbert Roland.

El estrellato mal digerido es fatal para las películas.

Ahí dejo vídeo demostrando por qué creo que Bronson se come a los otros dos.

Con patatas. Carlitos era muy grande, y además letal, como demuestra el recuento de víctimas del segundo vídeo.


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