viernes, 22 de abril de 2011

PORNO EN 3D. SEX AND ZEN: EXTREME ECCSTASY

Esta mañana, en mi paseo por la red, me he tropezado con una noticia que me ha recordado aquella frase de uno de los personajes de la serie El Ala Oeste de la Casa Blanca, en la que explicaba que el avance tecnológico en internet no había servido más que para poner más porno en circulación y, sintiéndose víctima de un fraude por las promesas incumplidas por la tecnología, preguntaba: ¿Dónde está mi mochila-cohete?

Eso mismo me he preguntado yo esta mañana. Y vaya por delante que no tengo nada en contra del porno, pero, caray, al final llama la atención que la tecnología acabe siempre aplicándose a algo relacionado con la actividad lúdica de los genitales. El cine en 3D por ejemplo ha encontrado una nueva forma de explotación con el rodaje de porno y una película de esa área, tendencia o temática (a todo esto, ¿el porno es una temática? Me apunto la duda para reflexionar sobre ella cuando tenga un rato libre…) ha conseguido batir la taquilla de Avatar de James Cameron en los cines asiáticos.

La criaturita se titula Sex and Zen: Extreme Eccstasy, y ha pulverizado el récord de recaudación en su primer día de exhibición en la cartelera de Hong Kong que hasta el momento ostentaba la película de Cameron, recaudando 2,78 millones de dólares de Hong Kong frente a los 2,63 millones en esa misma moneda que había recaudado el paseo por el planeta Pandora en su primer día de exhibición.

La película es una nueva versión de uno de los títulos eróticos señeros de la producción de Hong Kong estrenado en 1991, Sex and Zen, y lo más curioso es que las partes pudendas que en el porno occidental se exhiben sin pudor, allí son púdicamente tapadas, lo cual, si me permiten la opinión, es un ejercicio de imaginación francamente crispante tratándose de pornografía, y posiblemente más aún tratándose de pornografía en 3D. Pero al menos en Asia, donde están acostumbrados a esta especie de ejercicio de camuflaje genital, no parece haberles molestado a la vista de la respuesta conseguida en la taquilla. En Occidente somos más de ver las cosas tal como son, sin falso pudor, y con las “morcillas” al aire de las que allá por los ochenta hablaba Pilar Miró cuando desde su cargo como Directora General de Cine intentaba explicar la diferencia entre cine S y cine X.

Dejo el trailer del asunto para que quede claro que el 3D se aplica también a unas curiosas escenas de acción que, ya ven ustedes, será la edad, pero así, a primera vista, me llaman más la atención que ver una teta o un culo en tres dimensiones.

¿Me estaré haciendo viejo o es que ciertas cosas prefiero verlas en vivo y en directo y sin las gafitas de las narices?


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