viernes, 22 de abril de 2011

MIEDO AL FUTURO...

Ya estaba a punto de irme al sobre, pero me he tropezado en el correo con un vídeo que me manda el amigo Moski, y me he quedado totalmente acojonado.
Estoy buscando ya mismo un martillo con la cabeza muy gorda.
No me fío de esta familia, me dan mal rollo.
La madre esa que aparece en el teléfono, la peor. Hay que vigilarla estrechamente. Tiene pinta de suegra chunga.
Tanto electrochisme para todo me pone la carne de gallina.
No en vano mi hermano me tararea la música de los monos frente al monolito de 2001 de Kubrick cuando me ve tocar el teléfono móvil.
Con lo felices que eran los Picapiedra, leches...
Ahí dejo el testimonio audiovisual y el mensaje de Moski.
¡Escalofriante!

A mí, la verdad, me produce un poco de grima, pero es una pasada...

3 comentarios:

Igor C. dijo...

El futuro es horrible Miguel, nadie fabicará muebles ni edificios que no sean blancos, con lo que a mi me gusta el verde, y todos seremos tan guapos que ninguno lo sabremos porque no habrá ningún feo para tomar referencias, por lo que todos estaremos acomplejados de narices creyendo que somos mucho más feos que nuestro teléfono. Además si no hay feos graciosos que cuenten chistes, ¿donde quedará el humor? ¿solo sonrisas de complacencia? Estaremos trabajando desde que nos lavamos los dientes o en la parada de autobus, seguramente por el mismo sueldo. Y aunque lo mio es el audiovisual, eso de estar con una pantallita las 24 horas...no me convence, seguro que el lobby de los oculistas y fabricantes de pantallas es el malo en esta película. Y el besito final da la sensación de que esa pareja compró a sus hijas a un laboratorio, porque las prohibición de las relaciones naturales y el rayo dessexualizador (que es blanco, claro) impiden a los humanos amarse de otra manera que no sea vía pantalla. Me recuerda un poco a "Demolition Man", así que creo que iré a por una hamburguesa de rata al submundo.

Miguel Juan Payán dijo...

Que sean dos hamburguesas de rata y una pizza de perro con nueces con delicias de canario enjaulado en almíbar. Yo invito a la pizza y ya si eso cuando nos veamos te pago la comanda.
A todo esto, me pregunto yo: ¿y los indigentes? ¿los sin techo? ¿los perseguidores y los perseguidos? ¿Qué pintan en ese futuro? O, mejor dicho, ¿qué pintamos en ese mundo quienes seguimos mirando la imperfección y la diferencia, los defectos y la falta de virtud como un adorno de la especie humana?
Lo dicho, el martillo ya lo tengo junto al ordenador, por si el trasto éste se me pone macarra, y voy a ir buscando unas buenas tenazas como complemento de supervivencia para ese futuro tan asépticamente tecnológico que nos están pintando.
Me tranquiliza el hecho de haber visto otra vez hace muy poco tiempo Cuando el destino nos alcance. Estos chismes serán el paraíso frígido de los adinerados, el resto tendremos que seguir viviendo al borde de la realidad, fornicando como personas y no como robotitos obedientes, y escupiendo en el suelo si nos da la gana.
Reivindicaremos el espíritu de Pedro Picapiedra, y los tecnoadictos tendrán que construir murallas cada vez más altas y más tecnológicamente avanzadas para mantenernos al margen, cagados de miedo de que un día se les vaya la luz y la realidad se les cuele en sus miserables vidas de aséptica perfección.
En serio amigos: tecnología sí, pero con mucha moderación y no poca templanza, que al final lo que vale es la gente...
En Japón, donde le están echando un par de pelotas a lo que se les ha venido encima, lo tienen cada vez más claro.
Las máquinas no tienen agallas. Las agallas las ponemos nosotros. Y progresar sin agallas es materialmente imposible.
Además de ser un coñazo y no merecer la pena.

Hukog dijo...

Madre mía, madre mía, madre mía. Varias cosas:
a) Que alguien le diga a Corning que dejen te tirarse el pisto, si alguien inventa todo eso para el gran público lo haría Apple sin duda.

b) Teniendo en cuenta que las pantallas también son cámaras (la abuela les ve a ellos y la gente de la videoconferencia corporativa también) cualquiera folla con tanta pantallita ahí, ni loco, vamos.

c) Tele hasta en la encimera??? BICHO, BICHO!!! No quiero la caja tonta ni en el salón. Imaginad a la Belén Esteban mientras preparas la comida...justo bajo la comida! Que parece que se te ha metido en el plato! Coño, que asco!