lunes, 18 de abril de 2011

MASACRE Y CERDOS EGOÍSTAS



A ver, la asociación era fácil: dos tebeos de Masacre, el mercenario bocazas, y el tebeo Cerdos egoístas de Andy Riley.

Estaba cantado.

De los de Masacre, que está siendo sometido por parte de la editorial Marvel a una sobreexplotación como la que acabó con todo el interés del personaje de Lobezno, me quedo con el primer tomo al que le eché el ojo, La guerra de Wade Wilson, que además anda algo más adecuado de precio, 10 eurillos. Además, me dio la impresión de que el guionista Duane Swierczynski ha querido dar su propia versión de la creación del personaje en clave de coña de la mitología que rodea toda la historia de creación del mítico Capitán América. Salvo que aquí lo que crean es al descerebrado y bocazas Masacre, que además está como un cencerro y reinventa su propio pasado dando lugar a ese juego de ruptura de la cuarta pared y diálogo con el lector que tan bien suele funcionar en las historias de este personaje.

Tiene momentos jocosos, es una sátira de toda la movida superheróica tanto como de las movidas del espionaje internacional, los mercenarios, la CIA, y la política exterior estadounidense, por no hablar de las comisiones de investigación del Senado, y además es imposible saber lo que va a pasar en la siguiente página, algo muy de agradecer en estos tiempos de repetición de las mismas fórmulas narrativas y extenuación del lector, sometido a una falta de sorpresa en lo que está leyendo realmente inquietante.

Ambos defectos se le pueden adjudicar al segundo tomo que me leí de Masacre, la típica recopilación de varias peripecias que podrían haber quedado muy bien en grapa, pero como al parecer en España se quieren cargar ese formato para ir de cabeza al tomo, acaba Saliendo la broma por 11,25 euros. Son varias peripecias incorporadas a lo que se ha dado en denominar La Edad Heroica, en las que Masacre se encuentra con Spiderman, Thor y Comadreja, éste último en una peripecia en los casinos de Las Vegas y ataviado como un Iron Man de segunda fila que ciertamente no es muy afortunada. Un poco de empacho da este tomo que deja claro lo que decía al principio: o cuidan más el personaje o lo van a sobreexponer y sobreexplotar como a Lobezno, con las consecuencias previsibles. La historia con Spiderman es la mejor de las tres, luego la de Thor es una tontada que para ser sincero ni siquiera he llegado a comprender qué pinta en todo este baile, como no sea hinchar el tomo, y la de Comadreja en Las Vegas es un claro desaprovechamiento de las posibilidades del personaje. No hay más que fijarse en el claro desaprovechamiento del villano de la función, Oso Pardo.

El tercer cómic que me zampé ayer es en realidad una colección de chistes imprescindibles para conocernos mejor a nosotros mismos y por extensión a nuestra sociedad: Cerdos egoístas, de Andy Riley, insigne creador de los célebres Conejitos suicidas. Me reído con muchos de los chistes que contiene, pero entre los más esclarecedores del mundo en que vivimos me quedo con el del Debate presidencial, acompañado por el del quirófano, la abuelita con andador, el arpa, Gollum, Batman y Robin y las chuletas de cerdo.

Desternillantes los cerdos egoístas. Yo también les votaría en unas elecciones.

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