martes, 5 de abril de 2011

LA FRASE: EL EGOÍSMO SEGÚN ADAM SMITH

Acabé ayer de leer el tomillo resumido de La riqueza de las naciones de Adam Smith que ha publicado la biblioteca del diario El Mundo a un eurillo en la colección Los clásicos del pensamiento libre, que aprovecho para recomendar, y leí una frase que me hizo pensar en lo bien que podríamos aplicársela a los gustos de cada cual a la hora de elegir cómo emplear su tiempo de ocio y en qué tipo de ocio invertir su dinero.
A veces somos tan entusiastas a la hora de predicar sobre el púlpito que tendemos a olvidar que cada cual tiene sus gustos, y que, si vamos a ser realmente democráticos en este asunto, hay que respetar los gustos del prójimo, aunque nos parezcan una puñetera mierda.
Y subidos en nuestra nube de humanitarismo bienpensante y santurrón, olvildamos que en el fondo somos todos unos cabronazos egoístas, así que más práctico será tener tal factor en cuenta a la hora de organizar mensajes antipiratería, llevar a la gente a ver cine español o conseguir que las televisiones sigan participando en la producción de película españolas, por poner solo algunos ejemplos.
El caso es que Adam Smith afirmaba lo siguiente:
"El motivo que determina que el propietario de un capital cualquiera lo invierta en agricultura, indsutria o en alguna rama particular del comercio mayorista o minorista, depende exclusivamente de la consideración de su propio beneficio privado. Las diferentes cantidades de trabajo productivo que puede poner en funcionamiento, y los distintos valores que puedee añadir al producto anual de la tierra y el trabajo de la sociedad, según se emplee en una u otra actividad, jamás forman parte de sus intenciones".
Así pues, el egoísmo, el propio beneficio, o si lo traducimos al tema que nos ocupa, nuestros propios gustos... totalmente ajenos al bien común, la protección de nuestra idiosincrasia cultural o el respaldo del llamado estado de derecho.
Somos ante todo animales egoístas. Los mensajes que se nos dirijan deberían tenerlo en cuenta. Seguro que los publicistas lo tienen muy claro. Lo que me extraña es que haya tanta ingenuidad en otros campos para intentar vendernos algunas motos, humo o valores de cualquier tipo.
Las cosas no funcionan con buenas intenciones. El egoísmo de nuestra especie las asesina antes de que puedan abrir la boca, las pobres.
Suena mal, pero es que está mal. Deberían movernos otras cosas, pero tampoco puedo decir que esté sorprendido.
Otra cosa es que es muy probable que estemos trágicamente equivocados respecto a lo que realmente nos conviene, porque tras el egoísmo la característica que mejor nos define es que somos bastante burros.

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