jueves, 3 de marzo de 2011

PELÍCULAS CHUNGAS: EL TEMPLO DE SHAOLIN

El otro día andaba hozando como un marrano en los cajones de una tienda de DVD de segunda mano acompañado por el amigo Txetxu Usero cuando me tropecé una joyita de cine de artes marciales: El templo de Shaolin.

Lo de joyita hay que explicarlo por dos caminos.

Es una joyita como título significativo de las artes marciales “made in Taiwan”, abordando algunos asuntos muy curiosos del mismo, como por ejemplo el protagonismo femenino, la venganza, las pruebas de pericia en repartir tortas, las películas de mujeres-guerrero, con una parte final que consiste principalmente en dos acciones paralelas, sin diálogo: sólo leña, a patadas, puñetazos y espada, con una de las dos hermanas protagonistas dándose cera limonera con el villano de turno, a espadazo limpio, y la otra superando a tortas pruebas en el templo que da título a la película.

No aparece en muchos ficheros ni colecciones, como si se la hubiera tragado la tierra para otros… En definitiva, una rareza… A 1 euro 95 céntimos además. La edición no es muy buena que digamos, pero en el cine de artes marciales hay que pillar lo primero a lo que le eches el ojo, porque está bastante maltratado en general en lo referido a salida de títulos en el mercado español.

El título original es Xia nu bao ta jie, producida en Taiwán en 1976 y estrenada en el mercado americano como The Seven Spirit Pagoda.

Vale, hasta aquí el camino de lo puramente friki como coleccionista de cine de artes marciales.

Pero ahora viene la parte de películas chungas, porque esta es chunga, chunga, chunga… Vamos que me estuve riendo un rato largo con toda su primera parte, donde varios personajes se suicidan como el que va a comprar tabaco, dos de ellos arreándose un cabezazo contra algo. Título esencial en el epígrafe Las muertes más tontas de la historia del cine, sin duda. Y luego está el príncipe, todo el rato colocado y finalmente travestido en plan Madame Butterfly, vamos como Leia Organa en Star Wars pero sin las ensaimadas en la cabeza… Más que envenenado parece que se ha fumado algo que todavía no venden en los estancos. ¡Y encima el coleguita que lleva de guardia jurado, que por cierto responde por el nombre de Chu-pao, como se lo cuento, se propone darle más “pastillas especiales”! Hombre jefe, yo tal como veo al chaval no le daría más pirulas…

Ahí dejo el testimonio memorable…

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3 comentarios:

Hukog dijo...

jajasjajajaja la puta madre que los parió!!!

Miguel Juan Payán dijo...

La mejor inversión de un euro y pico de mi vida.

Anónimo dijo...

¡¡¡¡¡No sabía yo que El Fary había hecho películas de kungfu!!! El que va con el principe y le da las pastillas es clavado.