martes, 11 de enero de 2011

SHARKTOPUS, por NARANJA BRONSON

Naranja Bronson ha vuelto a enviarme una crítica, con su particular estilo para contar las cosas. Ahí os dejo el temible resultado de sus reflexiones cinéfilas, cinegéticas, fumadoras y cervezómanas.
¡Que nos sea leve!

Vale, Payán, ¿querías la crítica de Sharktopus? Pues ahí la tienes:

Es mala como ir a que el dentista te saque una muela. Pero me he reído mucho.

Un tío, que es el hermano de Julia Roberts, se inventa un tiburón que además es un pulpo: ¡el pulpirón! Con un par. El bicho tiene boca de tiburón y tentáculos como el pulpo Paul, pero más grandes y gordos. Y le cantan los efectos especiales hasta por los alerones, que debe tener ocho, como todos los expertos en pulpos saben.

Y, claro, el bicho se le escapa y se pone a comer gente con hambre voraz, como si fuera un inspector de la hora multando coches en Madrid.

¡Una carnicería salvaje!

Lo bueno es que cada pavo o pava que mata es todo cachondeo. Vamos que te entretienes viendo qué gilipollez se les va a ocurrir para el siguiente ataque, y eso es porque creo yo que estos tíos que han hecho la película se toman la cosa todavía más a coña que los que tenemos que verla.

Hay diálogos tontos, tontos, tontos, y personajes tontos, tontos, tontos, y como tú decías el otro día aquí en el blog, sale Roger Corman con un sombrerito en la playa, en plan Alfredo “Wild Bill” Hitchcock buscando pasta. Debe ser cachondeo de lo poco que se ha gastado el tío en producir la película.

Otra cosa: se han ido a rodarla a un sitio de vacaciones en plan paraíso tropical, así que la mitad del tiempo se lo debían pasara currando y la otra mitad mirando tías en biquini en la playa y atizándose un copazo, más o menos. Los que más han currado son los de los efectos especiales… bueno, o a lo mejor no… porque ya he dicho que cantan mucho.

Y Eric Roberts está más pirado que nunca. Tiene momentos geniales de puro zumbe que le da al hombre.

Lástima que los demás no le hayan seguido el juego: les habría salido una comedia cojonuda. Así les ha salido una de bichosaurios, como tú dices, con menos risas de las que me esperaba, pero muy entretenida de ver, sobre todo si te invitan a dos o tres cervezas mientras miras la película.

Me gustaría que la estrenaran en España con el título de Pulpirón, y que además regalaran una bolsa de calamares en su tinta y una lata de cerveza para acompañar.

Yo no tengo perro, pero si lo tuviera le pondría Mahou.

Creo que la cerveza es el mejor amigo del hombre.

Pero creo que me estoy desviando de esto de contar la película…

Ah, oye, Payán, yo fumo y estoy hasta los huevos de que no me dejen fumar en los bares y me metan multa.

Dilo en el blog. Seguro que hay otros que también fuman y también están hasta los huevos.

Y eso de los cigarrillos electrónicos es una poyada.

¿Aquí se puede decir poyada? ¿O estamos en horario infantil?

Bueno, pues eso, que me voy a un bar a tomarme una birra y fumarme un pitillo y ver si me multan.

Estos de las multas del tabaco con como el Pulpirón.

Ah, ahora que me acuerdo, al Pulpirón le llaman en código S-11, que ya son ganas de cachondearse de algo que no tuvo ni puta gracia... ¡Estos americanos!

¿Y qué coño hace la marina americana pagando pasta para hacer bichos de éstos? Por cierto, la película me ha recordado ese juego que tenías tú el otro día tirado por tu casa, Impossible Creatures, el de hacer tigres con patas de elefante y esas gilipoyadas.

Qué risa...


1 comentario:

Kill James Cameron dijo...

s-11? la marina? evidentemente se trataba de la nueva medida de contencion del terrorismo islamico: armar a los guardacostas con hibridos asesinos. Tiembla Bin Laden.

En cuanto atentar a la salud publica fumando (lo que iguala a un fumador a un pederasta, ninguno se puede acercar a un parque infantil), solo tengo que decir que Sharktopus deberia de ir con unacartelito de esos que advirtiese que provoca cancer.