lunes, 20 de diciembre de 2010

THE REEF, de ANDREW TRAUCKI y el efecto del tráiler sobre la magia del cine

Los cocodrilos y los tiburones son los grandes protagonistas del cine de terror animal en Australia. Lo último que allí se ha rodado en ese sentido es la recomendable The Reef, una de supervivencia en el mar que tiene una curiosa forma de mantener al espectador en tensión a través de los ataques de un tiburón a un grupo de cuatro nadadores y además se basa en hechos reales.
Esta especie de variante de Tiburón al estilo australiano prefiere inquietarnos desde una perspectiva más realista, casi de documental, y en ese sentido lo cierto es que me ha llegado a poner más nervioso que aquella otra peripecia también basada en hechos reales pero de producción indepedendiente americana, Open Water, dirigida por Chris Kentis en 2003.
Aquí el tiburón no es, como en la de Spielberg, la variante animal de un asesino psicópata, sino algo mucho más escalofriante: simplemente un bicho que se está alimentando en su hábitat, lo que de paso sirve para que la película nos recurde que en este planeta y sobre todo en el agua somos unos invitados, o turistas de paso, como se prefiera, pero en todo caso, y a pesar de nuestra incuestionable capacidad para destruir el medio ambiente marino, estamos muy lejos de ser la especie dominante.
La película está bien contada porque explota al máximo los limitados recursos de localización y situaciones de que dispone la historia, jugando astutamente con las miradas de los personajes para sumergirnos con ellos en el agua hasta que casi sentimos la humedad en el cuerpo.
Es un buen viaje al cine con tiburones, uno de los temas favoritos de quien esto escribe.
Yo salté un par de veces viéndola.
De paso aprovecho para proponeros un ejercicio: no ver el tráiler antes de ver la película. Estoy convencido de que los tráilers están matando muchas películas interesantes porque eliminan el misterio sobre las mismas, y dado que como aficionados al cine con muchas películas vistas tenemos el instinto afilado para sacar conclusiones simplemente viendo un puñado de imágenes, creo que nos están rompiendo esa magia esencial de encuentro y descubrimiento de la película en la propia proyección.
Películas como ésta es mejor disfrutarlas sin saber demasiado de ellas. Así que no sólo no voy a poner el tráiler aquí, sino que recomiendo no verlo.

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