domingo, 21 de noviembre de 2010

GALLETONES: YO PARA SER FELIZ QUIERO UN CAMIÓN (VERSIÓN JEAN-PAUL BELMONDO)


El amigo Hukog me ha pedido que siga incluyendo escenas de riesgo y galletones o costalazos en el blog porque dice estar particularmente interesado en el asunto, así que ahí va uno en el que Jean-Paul Belmondo, que es como una especie de precursor de Jackie Chan e interpretaba él mismo sus escenas de riesgo en la mayor parte de sus películas, se tropieza y cae de un camión en marcha. El leñazo debió ser de órdago. Si observáis, se ve el corte que tuvieron que hacer en el montaje.

La película es El cazador de hombres, dirigida por Philippe Labro y co-protagonizada por Bruno Cremer. Personalmente me gusta bastante y creo que está entre las mejores de este actor que consiguió plantar cara en la taquilla a los duros más duros del cine americano de acción de los 60 y 70 trabajando desde Francia. Sin ir más lejos, en ésta interpreta a un cazador de recompensas que además no duda en conseguir que le metan en la cárcel para terminar un trabajo, y para redondear la jugada persigue a un peligroso asesino.

Un gran tipo, Belmondo. Esencial no sólo para explicar el cine francés de género, sino incluso todo el cine policíaco y de aventuras rodado en Europa en esas dos décadas. Era una de las estrellas de acción y convendría ir recuperándole para las nuevas generaciones como icono de este tipo de cine.

Creo que cuando acabó el rodaje Belmondo no estaba para cantar aquello de Loquillo y los Trogloditas: ¡Yo para ser feliz quiero un camión!


3 comentarios:

Hukog dijo...

Siiiii! TOGA! TOGA TOGA!

Hukog dijo...

Dime que están las tomas falsas, por favor! Ese dió primero con el hombro en el camión y luego salió rodando como un tronco seco, pura física. Más, POR FAVOR!!

Miguel Juan Payán dijo...

Ya veo ya, que esto va a ir de sadismo. Vale,pues me apunto: yo apuesto a que se le fastidió el piececillo o pinrel,porque se quedó enganchado, y seguramente golpeó el camión con el cuerpo. Rompérselo no creo que se lo rompiera, porque luego ya ves que completa la caída sobre el montón de arena "estratégicamente" situado en el plano. Por cierto, yo de chavalín jugaba con los amiguetes del barrio a tirarnos en montón de arena y simular muertes de cine. Teníamos el barrio a medio construir, y cuando nos quitaron la arena y pusieron piedras de esas tipo peladillas pero más gordas intentamos repetir la misma jugada que con la arena y no veas qué dolor... Niños, no hagáis esto en casa.