Muy curioso el giro que le han dado en los nuevos 52 al personaje de Wonder Woman, que en mi opinión retoma la personalidad y el interés que ya tuviera en la etapa de George Pérez de la mano de los guiones de Brian Azzarello y con los dibujos de Cliff Chiang y Tony Akins.
Dado que el
personaje parecía bastante agotado, maltratado como entretenimiento flojo en la
serie que protagonizó Lynda Carter de 1975 a 1979 y con un fallido intento de
regresar a la pequeña pantalla en manos de la G.I. Joe Adrianne Palicki en una
serie de la que sólo se rodó el piloto, no le viene nada mal a Wonder Woman conseguir
despegar de nuevo en el cómic con una fórmula que mezcla en su argumento la
mitología griega con una visión ciertamente terrorífica, cuando no directamente
gore, de las peripecias de esta heroína a la que se ha sacado del camino de lo
superheróico para acercarla más a la espada y brujería y el territorio de lo
sobrenatural.
Los tres
primeros números de la colección dan una idea de que todo puede suceder en
cualquier momento, en la próxima viñeta, incluso un paseo por el infierno en
toda regla.
Una variada
colección de personajes secundarios, un sentido del humor negro, siniestro, que
recuerda algunos momentos a Garth Ennis, una imagen de los dioses, monstruos y
demonios griegos que parece sacada de un capítulo de la serie Sobrenatural, y
un desfile de imágenes impactantes acompañan esta resurrección del personaje
que promete ser intensa y repleta de sorpresas, incluyendo masacres en la isla
de las amazonas.
Lo dicho,
muy interesante el giro que le han dado al personaje, como suele ocurrir con
algunas de las figuras más destacadas de la editorial DC que están encontrando
nuevos caminos para explorar con este tema de los nuevos 52 que ha sido tan
criticado en su arranque pero a fuerza de ser sinceros, ha desatascado muchos
personajes que se estaban estancando.













